SOBRE LOS GALLOS PUROS
Por Ing. Carlos Castillo Peralta
GALPÓN PERALTA
Lima-Perú

 

Hace algún tiempo cuando empece con esta afición, recuerdo que no tenía muy claro que características genéticas debía reunir un buen reproductor; por un lado ciertos criadores experimentados señalaban que lo mejor era trabajar con “gallos puros”, mientras que otros señalaban que lo importante era que el gallo sea un campeón en el ruedo y no importaba si era puro o cruzado.

En el primer caso, los “puristas” señalan que la ventaja de iniciar una cría con animales de raza pura era que sus cualidades y lo que aporta cada raza son conocidas (por ejemplo, el combatiente español tiene mucho acierto, el inglés es muy veloz, el asil tiene gran resistencia y mucha casta, etc.) y que si se sabía complementar estas características mediante cruces adecuados se podía conseguir gallos sobresalientes, incluso mejor que los progenitores. También señalaban que los animales puros tienen sus genes homocigotos y pueden transmitir sus características deseables de manera estable a su descendencia, y por muchas generaciones. Sin embargo, hay quienes llegan al extremo del culto a lo puro, recuerdo que un amigo me llegó a decir que si el gallo era puro no era necesario ni siquiera toparlo, mucho menos probarlo en el ruedo, pues simplemente el pedigrí del animal era respaldo suficiente para ser considerado un buen reproductor. Estos señores también introducen el concepto de “puro por cruce” y afirman que al cruzar entre razas puras la progenie sigue siendo pura.

En el segundo caso, están los que señalan que lo de puro es “puro cuento” y que lo mejor era iniciar la cría con un gallo probado en el ruedo, no importando si era puro o tenía muchos cruces, lo importante era su desempeño durante la pelea. Recuerdo que me decían que los buenos peleadores solo han sido producidos a partir de ganadores, que era peligroso seleccionar un semental sólo por su pedigrí y que un gallo debe mostrar sus cualidades antes de seleccionarlo como semental. A decir de estos amigos el padrote ideal lo debía encontrar en la cancha, después de verlo ganar avasalladoramente a su adversario, en un mano a mano de mucho dinero contra un gallo de primera. De igual forma para conseguir buenas gallinas debía acudir donde los “galleros de moda”, es decir los que estaban ganando, y conseguir hermanas o hijas de sus gallos campeones. Bueno, incluso algún amigo me dijo que no importaba el estilo de pelea del gallo (si era cabecero, cuerpero, etc.) o el fenotipo, lo importante era que sea un campeón, y se le debía poner a todas las gallinas, luego los mejores hijos de este gallo también podían ser usados como reproductores, de igual forma las mejores hijas se debían cruzar con otro gallo campeón probado en el ruedo (de cualquier otro criador), y así sucesivamente por mucho tiempo, y de esta manera siempre tendría animales sobresalientes. Es más recuerdo que este mismo amigo me dijo una vez que cualquier gallo sobresaliente en el ruedo, sin importar su origen, podía ser usado como padrote y que debía dar buenos descendientes.

Como el lector puede observar, ambos criterios son totalmente contrapuestos, y esta polémica no es de ahora, es de hace mucho tiempo, incluso autores reconocidos defienden una u otra posición. En todo caso el objetivo de este artículo no es generar más polémica, sino verter una opinión más basado en mi propia experiencia. De antemano, pienso que en cualquiera de los casos todos los extremos son malos.

En primer lugar, pienso que se equivocan los que señalan que cualquier gallo se puede usar para padrote, pues un gallo con muchos cruces tiene su espectro genético demasiado expandido y es difícil que trasmita de manera adecuada las características deseadas, por el contrario al contener gran cantidad de información genética se amplían las probabilidades de introducir genes negativos para la prole. Por eso hay gallos para la cancha y gallos reproductores. El problema es que muchas veces no entendemos esta diferencia y nos emocionamos cuando vemos un gallo que gana una pelea de manera espectacular y si podemos lo compramos, incluso pagando grandes sumas de dinero, luego al sacarle cría viene la desilusión, los resultados no son los esperados. Muchas veces porfiamos, le echamos la culpa a nuestras gallinas y cambiamos de gallinas y obtenemos nuevos fracasos. Luego decimos que fuimos estafados, pero en realidad al comprar el gallo preguntamos si este era para cancha o para padrote? En algunos casos podemos tener suerte y obtener buenos hijos del gallo comprado en el ruedo, pero la mayoría de las veces nos dura poco tiempo, pues muere el gallo y se acabo la fiesta, ya que los hijos a pesar de ser buenos peleadores no sirven para la reproducción.

En segundo lugar, los que afirman que sólo importa el pedigrí y la pureza de un gallo y que se debe cruzar entre puros, caen en un error. Hasta en las mejores líneas de gallos hay sobresalientes y defectuosos, peor aún si se trata de animales puros, que se supone para mantenerlos así son bastante consanguíneos, y sabemos que mediante la consanguinidad se fijan las características deseadas pero también se obtienen taras y defectos, por ello en este caso debemos ser muy estrictos a la hora de seleccionar nuestros animales. Por otro lado, afirmar que un animal es “puro por cruce” es algo contradictorio, por ejemplo si cruzamos un español puro con una gallina dominicana pura decimos que el producto obtenido es puro por cruce, lo cual es falso, pues se trata de híbridos  (½ Esp. + ½ Dom.), es más la raza dominicana pura ni siquiera existe, se tienen muy buenas líneas dominicanas pero creo que aún no se ponen de acuerdo para hablar de una raza. De igual forma estos amigos hablan de cubano puro, puertorriqueño puro, panameño puro, colombiano puro, etc. Lo peor de todo, es que muchas veces ni siquiera es verdad lo que afirman y simplemente son invenciones de estos señores para vender sus animales a precios exorbitantes, y lo que es peor, sus gallos cambian de nacionalidad al gusto del cliente!!!!!. En el caso de los criadores que si tienen animales de razas puras, pongo en tela de juicio que sean puros al 100%, pues es muy difícil mantener una línea de hace 50 años o más, pues los animales saldrían muy débiles y con muchas taras y no servirían para el combate, lo más probable es que tengan alguna infusión de otras razas de características similares para ir refrescando la sangre, y a mi parecer eso no es malo, pero que tengan la honestidad de decirlo….

En mi opinión personal creo que un buen reproductor debe proceder de una familia probada, la cual ha sido criada sin o con poca mezcla de sangre extraña, en la que todos los individuos se ven y se desempeñan en forma semejante, y con mayores posibilidades de tener una composición genéticamente estable (homocigoto) para que trasmita las características deseadas a la progenie, y que se han mantenido así por varias generaciones. Esto no implica que el animal sea necesariamente puro, pues la familia puede ser que haya sido producida a partir de orígenes múltiples y se hayan fijado las características deseadas mediante consanguinidad. Por ejemplo, en el Perú hay líneas criollas muy buenas y de calidad comprobada que se pueden utilizar para iniciar o mejorar una cría. Lo importante para obtener un buen reproductor es acudir a criadores serios que han sabido mantenerse y destacar por muchos años con sus animales, y además que sus aves tengan muchas de las características deseadas del tipo de gallo que queremos criar.

Ahora, creo que no se requiere ser un genio para darse cuenta que el reproductor perfecto o ideal (aquel que tenga todas las características deseadas y las trasmita a su descendencia de manera uniforme) no existe, razón que nos obliga a realizar cruzas adecuadas con la intención de obtener estas características y fijarlas mediante consanguinidad. Por ello, es importante conocer las características de los reproductores con que vamos a iniciar o mejorar nuestra cría. El truco consiste en realizar las cruzas bien analizadas para obtener los resultados esperados, tratando de complementar las características de una u otra familia. Si el resultado es superior a los progenitores, ¡excelente!, caso contrario, no se desanime y pruebe otras cruzas. En este momento me viene a la mente lo que me dijo hace poco un buen amigo y gran criador de gallos: “Para tener éxito en los gallos se requieren dos cosas: paciencia y buen humor”.

Bueno, para finalizar dejo constancia que esta es mi opinión personal, basado en mi experiencia, y mientras a mi me de resultados seguiré pensando así.

 

c.c.peralta@hotmail.com

 

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