PALMASECA
ENTRE LA REALIDAD Y EL MITO
PALABRA DE GALLERO
Por: Eduardo Toro Gutiérrez
E-Mail: toroguti@hotmail.com
Teléfono: 6640323
Cali, Colombia.
En la antigüedad se creía que muy lejos del mundo habitado y conocido, había otras tierras fabulosas habitadas por monstruos y animales fantásticos, como el BASILISCO, el grifo, el ave fénix, sirenas y dragones. Frente a la inmensidad del Mar Tenebroso, con sus miedos y fantasías, pensando en un mundo impreciso y lejano, la desbocada imaginación del hombre comenzó a tejer leyendas alucinantes que relacionaban con todo lo que veían o escuchaban. Desde allá nos llegó la terquedad de convertir en mito todo lo cierto y aprendimos a ocultar hábilmente la verdad tras la mentira.
Quiero compartir dos míticas leyendas, entre muchas otras, que hacen parte del patrimonio oral e inmaterial de la gallística colombiana las cuales, a través de los años, han alimentado mis fantasías al escucharlas en los mentideros gallísticos, en versiones para todos los gustos.
Cuando los famosos ejemplares Medianoche del criadero Palmaseca aparecieron en los mejores coliseos de Colombia, y se empezó a conocer su agresividad e invencible temperamento, se dijo de ellos que se trataba de un cruce especial conseguido por su dueño, entre una gallina hindú, totalmente negra hasta las patas, con un gallinazo que pacientemente habían avezado en el criadero. Su fiereza les venía de casta, pero la clave de su rabia y bravura les venía de la alimentación que como a buenos carroñeros se les suministraba con especial esmero: Solo comían carne muerta y descompuesta y nunca aprendieron a seleccionar un solo grano de maíz para su buche. La desbordada fantasía de los crédulos les hacía ver en estos hermosos e invencibles ejemplares, de color negro agallinado, todas las feas características de un chulo carroñero.
De no sé que manera entraron estos ejemplares a formar parte del mundo mágico de los seres fabulosos. Nuestra cultura gallística ha sido enriquecida por leyendas y relatos que con la fuerza de la palabra dicha mantienen su asombroso encantamiento. Se dice, sin rubor, y sin hacer un gran esfuerzo imaginativo, que los Medianoche descienden directamente del BASILISCO. Cuenta la leyenda que un día llegó hasta el criadero Palmaseca un gallo indostánico para servir como padrón, se trataba de un ejemplar negro agallinado que como rara característica lucía por cresta dos cachos que le daban diabólico aspecto. El forastero, a pesar de los especiales cuidados con que fue tratado, no pudo atender los requiebros de ninguna gallina, llegándose a la conclusión de que este ejemplar ya estaba demasiado viejo para estos menesteres, pero siguió ocupando un lugar muy especial como ave ornamental protegido por su rara belleza, y un día…..un diabólico día………..puso un huevo pequeño y redondo.
En el siglo XIII dejó de ser un misterio el origen del BASILISCO, cuando se descubrió que los gallos, en su última edad, ponen un huevo pequeño y redondo, de color amarillento que incubado en día canicular, en un establo, por bestia venenosa o sapo, favorece el nacimiento del BASILISCO, mítico ser nacido para matar con el aliento y la mirada y que solo puede ser vencido por la escurridiza comadreja.
Se dice, desde entonces, que la raza de los invencibles Medianoche viene en línea directa del BASILISCO, nacido del pequeño huevo puesto por el viejo gallo indostánico de dos cachos, que prendado de las gallinas hindúes, negras hasta las patas, las atendió como padrón. Mientras este despropósito se contaba cada vez con más fascinación, estos ejemplares de color negro agallinado se paseaban invencibles ejerciendo su mortífero poder por los mejores coliseos de los Departamentos del Valle, Cauca, Caldas, Antioquia, los Santanderes, la Costa Atlántica y hasta el vecino Ecuador llegaron sus mortíferas picadas. Cuenta la leyenda que una vez un incrédulo guajiro llamado Kilo Valdeblánquez, hizo conjurar de una princesa Wayúu, que dizque sabía brujerías, seis de sus mejores gallos para enfrentarlos a los Medianoche en un desafío extraordinario en la ciudad de Barranquilla; finalmente los gallos “rezados” salieron de la gallera agarrados de las patas y Kiko exclamó: ¡miércoles! Ahora si creo todas esas barbaridades que dicen de estos endemoniados pajarracos.
Salgámonos del universo de las fantasías y entremos a recrearnos en el mundo de la realidad. Vamos al tradicional criadero Palmseca de propiedad del Doctor Andrés Arroyo, situado a quince kilómetros de la ciudad de Cali, siguiendo la autopista que conduce a la ciudad de Palmira. A su lado vamos a recorrer los abruptos caminos del encaste, levante y preparación de sus famosos gallos. Preparémonos pues, para recibir la mejor cátedra sobre la única verdad del “Deporte de los Caballeros” que es el gallo de riña bien encastado, con poder en el pico y buena “púa” en las patas. Estén atentos que vamos a entrar al mundo real de los “bravos emplumados”.
Recorriendo las amplias y acogedoras instalaciones del criadero Palmasea, con la amabilidad y fluidez en la palabra que caracterizan a su dueño, empieza a develar las razones de su afición y mística por los gallos de riña. Este caballero apreciado en todos los círculos gallísticos y sociales, Administrador de Empresas, aficionado a las Matemáticas Puras y que en el pasado, en reconocimiento a sus méritos y limpia trayectoria, fue nombrado por la Presidencia de la República como Gobernador del Departamento del Cauca, cargo que ejerció con el éxito que de él se esperaba.
Cuenta Andrés, que su afición a los gallos de riña le viene de su padre Enrique, profesor universitario, Miembro de la Academia de Historia de Colombia, Representante a la Cámara y apasionado gallero; que desde muy niño, previo permiso del alcalde de Popayán, asistía a la gallera en compañía de su amigo de infancia y de toda la vida, Edgar Casas, para, desde la parte más alta de la gradería, hacer fuerza y puja por los ejemplares en combate de su padre o los de Guillermo y Bartolomé Casas, padre y abuelo de su amigo Edgar, tambien indeclinable gallero hasta el día de hoy.
Se tuvo la fortuna de que el Criadero Palmaseca desde su fundación, a principio de los años 70, entrara pisando fuerte en el concierto gallístico local, fama que rápidamente se extendió a lo largo y ancho del territorio colombiano. Este exitoso arranque fue el resultado de haber sabido aprovechar la experiencia acumulada en los quince años anteriores, al iniciar su historia con pies de cría de extraordinaria y probada casta: padres y madres Jaramillo, gentilmente cedidos por Las Julias, por aquellos tiempos propietarias del club Gallístico Villa Julia de la ciudad de Medellín, considerado entonces el mejor centro gallístico de Latinoamérica.
Ha pasado el tiempo y aun se conserva en Palmaseca sangre de los siempre exitosos Jaramillo; han llegado al criadero gallos y gallinas de criaderos famosos reconocidos por su casta y el linaje Jaramillo siempre ha sido componente importante en los diferentes enraces y cruces que han producido gallos ganadores en un altísimo porcentaje. Tal vez la línea de gallos del criadero Palmaseca más famosa y reconocida en el Universo de los Gallos, son los invencibles MEDIANOCHE, esta es la historia del fenomenal gallo padre, que fue trueno, huracán y relámpago.
Su dueño y encastador Olimpo Oliver, gran señor en los gallos y fuera de los gallos, aquilatado amigo y hombre de nobles virtudes, recibió en obsequio de un ilustre cartagenero por entonces Embajador de Colombia en
España, Don Nicolás del Castillo, una parejita de pollos hijos de un gallo que le regaló el Alcalde de Sevilla, España. Olimpo, con esta pareja como base y a través de varios cruces llegó finalmente a MEDIANOCHE.
Este gallo, tuerto desde los corrales macheros, de color negro tornasolado y plumaje agallinado, no debía su nombre precisamente a estas características
Físicas, sino a una cábala de buena suerte que acompañó al amo de este famoso emplumado durante sus 16 peleas resueltas todas en menos de 4 minutos. Contaba Olimpo, su dueño, que hacia la media noche ya habían peleado por lo menos ocho de sus ejemplares, entonces era la hora de atacar, si iba perdiendo apostaba el valor de las pérdidas y más al Gallo MEDIANOCHE y si iba ganando apostaba todo lo ganado para doblar las ganancias.
Su última pelea fue en Santiago de Cali durante la famosa Feria de Diciembre en el evento gallístico más famoso de Colombia: La Feria de Cali en 1.982 y su Coliseo Gallístico Pico de Oro. Ese día Olimpo, acompañado por la euforia de haber ganado 6 de las 7 peleas acordadas, con el gallo MEDIANOCHE empiojado y listo para el combate en el que se jugaba el todo por el todo, rodó accidentalmente por las gradas del coliseo, con tan mala suerte que sufrió la fractura de su mano derecha. De inmediato - cuenta Andrés - lo acompañé a la Clínica, lo puse en manos de los mejores especialistas, le tomaron radiografías y determinaron que al día siguiente debería ser intervenido quirúrgicamente. A las dos de la mañana sonó el teléfono de mi casa y escuché la voz emocionada de Olimpo: “Hola Andrés, no te asustes, soy Olimpo. Escapé de la Clínica y acaba de pelear el gallo MEDIANOCHE. Fue su pelea más rápida, quiero que vengas a recibirlo, he resuelto obsequiártelo, no puede quedar en mejores manos”. Este inigualable gallo era rápido, ligero de cuerpo y cabeza y, sobre todo, certero con la espuela, y su emparejada era mortal.
Este fenómeno de gallo recibió indulto y pasó a corrales. En Palmaseca fue aparejado con las mejores gallinas hindúes de Joaco Lora, las españolas puras adquiridas por Rubén Cuartas en Sevilla en el famoso criadero de Juanito y las descendientes de los famosos Delgaditos traídos por aquel famoso torero de estilo tremendista Antonio José Galán, y su picador Atienza. Fue el gallo más ganador y el mejor reproductor e iniciador de la línea de los MEDIANOCHE, dejó hijos extraordinariamente bravos y ganadores con magnífico rendimiento del 85%, línea que se conserva con la adecuada y cuidadosa refresca de sangre Puertorriqueña o Dominicana.
Cuenta Andrés, que ha producido, hasta la fecha, cerca de 40.000 gallos de riña, debidamente seleccionados, en sus diferentes líneas patentadas como Palmaseca. La línea de los HINDUES, proveniente de gallo español de Don Carlos Barbieri, número 10950 adquirido en Venezuela en cruce con gallinas hijas de padre Dominicano con gallina Hindú número 9583. Estos gallos de color morado pepino alcanzan un rendimiento del 75%.
No es de menor rendimiento la línea de los JUANITOS que es el resultado del enrace del gallo 250 del Criadero del Sevillano Juanito, traído por Rubén Cuartas en 1980 y que me correspondió por sorteo. Este gallo fue cruzado con el filón de gallinas Jaramillo y, curiosamente, con una gallina comprada en Venezuela a un famoso enrazador llamado Gotardo. En esta línea predomina la pluma colorada y la blanca.
De 150 gallos llamados los delgaditos, de la línea de los Brutos de Sevilla, introducidos a Colombia por el entonces torero tremendista Antonio José Galán y su picador Atienza, se seleccionaron en ensayo 6 gallos para padres, que rotaban en los criaderos de Edgar Casas, Poncho Castro, Michel Dacach y Palmaseca. De aquí la línea de los MACARENOS, de color rojo quemado, gran agresividad y un alto rendimiento en combates ganados. Aportaron a este exitoso encaste las gallinas nietas del gallo Siete Vidas de propiedad del mejor enrazador de gallos que ha tenido Colombia en toda su historia Gallística, el gran señor Don Alfredo Ramos Carvajal.
Mientras Andrés, habla emocionado de la historia de su criadero y de todas las conquistas de sus ejemplares, seguimos recorriendo las amplias instalaciones: Frescos galpones levantados en guadua y techados con hojas de palma que dan frescura y bienestar a los ejemplares; Kioscos construidos con los mismos materiales para albergar cientos de pollitos en “destete”; amplios macheros al aire libre y sombreados por samanes, mangos y chiminangos en donde pastorean siempre saludables 600 o 700 pollos debidamente seleccionados por líneas; el área de entrenamiento y preparación de gallos es cómoda y fresca; las gallinas de enrace y las nodrizas gozan de espacios acogedores y frescos. En este confortable ambiente el visitante se siente como en el paraíso de los gallos de pelea. La demanda de estos ejemplares en sus diferentes líneas es tanta, que desde pollos, en los macheros, ya llevan el rótulo de “vendidos y pagados”.
Las líneas establecidas en este criadero - dice Andrés- son ganadoras a espuela corta, 35 m.m. y larga hasta 55 m.m, es decir son gallos sin condición, personalmente me gusta empiojar largo a los gallos que pican de la pluma y a cortas los que pegan en la cabeza. La sala en donde exhibe los trofeos conquistados en combates en los mejores encuentros nacionales e internaciones ya justifica una ampliación, observe -dice Andrés- que ya hay algunos que descansan sobre el suelo, no sé cuantos hay, he perdido la cuenta. Agrega, convencido de que pronto será una realidad. Soy un abanderado de la espuela plástica, ojalá se imponga internacionalmente. Este tipo de espuela no da ventajas, no hay trampas, se usa una sola vez y, lo más importante, se aporta a la conservación de las especies protegiendo la tortuga de carey, ya en peligro de extinción.
Por el brillo del plumaje de los ejemplares Palmaseca, se adivina su estado de salud y fortaleza, que es la condición más importante en un gallo de pelea. Dicen los entendidos que “quien juega un gallo de pelea con salud y fortaleza, juega dos veces”. El estado saludable de todas mis aves, -nos confía Andrés, sin ningún misterio- se debe a la alimentación que se les suministra y que es preparada en las instalaciones bajo mi vigilancia para no correr riesgos innecesarios y utilizamos ingredientes de óptima calidad. Tenemos una fórmula para levante, otra para repluma o muda y otra para cuido de pelea. Como le parece -dice Andrés, con simpatía- que un día un comprador de gallos muy apreciado le dijo, “Hombre yo quiero que me enseñe como alimenta usted sus gallos, pues no les quiero cambiar el cuido para que no pierdan fortaleza y ganen en fiereza”. Eso le va quedar muy difícil, -le respondí- pues para que estos gallos tengan buena fortaleza y rabia, los alimento agregando al concentrado los “sobrados” de mi mujer.
El mundo de los gallos me ha dado muchas satisfacciones, en esto de los gallos he encontrado verdaderos amigos; creo que en mi vida de gallero he presenciado más de 60.000 combates, en ellos he visto gallos de todas las razas, excelentes unos, buenos y malos otros, huidos o cobardes y muchos aguantadores o tercos. Talvez una de las más grandes satisfacciones fue el hecho de haber organizado, en compañía de mi amigo el doctor Adolfo Abadía, el I Concurso Internacional de Gallos, Cali 2005, que se constituyó en el certamen más grande y mejor organizado en el historia de la gallística colombiana. Fue tal su éxito que ya estamos pensando en fijar la fecha para convocar a todos los países galleros a que nos acompañen al II Concurso Internacional, Cali 2006, en fecha que acordaremos en consulta con todos los galleros que se hagan presentes en el evento internacional a celebrarse en Guayaquil, Ecuador a finales del mes de Noviembre próximo.
-Dice Andrés con algo de nostalgia- Continúo empeñado en lograr que todos los criadores de gallos de pelea de Colombia nos organicemos asociadamente, pues estoy convencido de que una agremiación que nos una para acordar eventos, intercambiar experiencias y razas sin egoísmos, es lo máximo que puedo hacer por la gallística del país, y es la única forma de encontrar la raza del verdadero gallo tipo Colombia, con identidad propia, para que sea respetado y reconocido como tal en todo el universo gallístico.
Sobre los lomos de la cordillera occidental, allá arriba donde se junta la tierra con el cielo, el sol de los venados se incendiaba en arreboles y las nubes se desparramaban como hierro derretido sobre la copa de los árboles; era la hora crepuscular de un caluroso martes cuando emprendimos el camino de regreso a Santiago de Cali y mientras Andrés, contaba que su ultimo experimento por conseguir una nueva línea de gallos ganadores, tan exitosa como las ya establecidas en Palmaseca, daría sus resultados en cuatro meses aproximadamente, proyecto en el que están comprometidos padrones Puertorriqueños con gallinas Palmaseca de reconocido rendimiento a través de varias generaciones. Mientras lo escuchaba atento aun tenía el agradable sabor de haber presenciado esa tarde la topa de 50 pollos de los cuales se descartó sólo uno, no por que no agradó su pelea, sino por tener un defecto físico, pues tenía el pico superior ligeramente desviado, así de exigente es la topa y selección de pollos en Palmaseca.
Gracias Doctor Andrés Arroyo, por permitirnos entrar a su criadero Palmaseca y compartir con nosotros todas sus experiencias; gracias por su amabilidad y gallardía. Desde PIE DE CRIA le deseamos que el éxito continúe de su parte y que la suerte sea siempre su eterna aliada.
Autorizado para publicar en la Revista PIE DE CRIA.
EDUARDO TORO GUTIERREZ.
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