Los 10 Mandamientos de un Gallero

Todo deportista tiene que tener una ética en la ejecución de su deporte; así se practique contra un adversario o contra uno mismo. Debe haber lo que podríamos llamar una tabla de mandamientos. Por eso queremos exponer lo que creemos puede ser un paso en el fortalecimiento ético de nuestro deporte nacional: los diez mandamiento de un gallero.
Primer mandamiento: El gallero debe ser honesto consigo mismo, con el dueño del gallo y con el gallo. La honestidad le ahorrará muchos problemas.
Segundo mandamiento: No le pida al gallo lo que no tiene. El gallo dice, con su comportamiento, lo que da y cuando está para la pelea.
Tercer mandamiento: No maltrate su gallo. Los gallos de pelea tienen necesidades particulares que requieren mucho ojo y experiencia.
Cuarto mandamiento: Mantenga su casa de gallos limpia y agradable. La estética y la ética son primas hermanas. No es simpático entrar a un estercolero lleno de gallos.
Quinto mandamiento: No le case gallos a sus amigos por la espalda. Eso no es de caballeros.
Sexto mandamiento: No bote su gallo. Si casa cara a cara déle la última oportunidad.
Séptimo mandamiento: Haga de la gallera un sitio para compartir en camaradería y respeto, no un antro de truhanes.
Octavo mandamiento: Espere su turno en la gallera. No incomode al juez de inscripción pidiendo peleas. Si tiene otros compromisos el día de la jugada no vaya a la gallera.
Noveno mandamiento: Cuando gane o pierda su gallo tenga elegancia. Si gana, recoja el gallo perdedor y entréguelo a su dueño. Y si pierde, acepte la derrota.
Décimo mandamiento: Si su gallo pierde no lo tire al zafacón. En la vida no se debe ser ordinario. Tenga empaque, como diría nuestro escritor Luis Rafael Sánchez.
La ética y la clase deben regir el deporte de gallos. El gallero como pieza fundamental de nuestro pasatiempo tiene que comportarse como lo exige la moralidad pública y el decoro deportivo. Sólo así tendremos moral para confrontar a los detractores.
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