LAS ESPUELAS
Ing. Luís Marín


Así, los primeros años de la década de los 70, aparece en venta, la espina de pez sierra utilizada actualmente, aunque con otras dimensiones, grosores y bases de soporte; cuya materia prima es obtenida de los dientes transversales insertados en la trompa del pez sierra. Posee más de una ventaja adicional sobre la espina del pez raya, por ser menos flexible, aunque no es quebradiza; es más durable (resiste mayor número de peleas) posee rigidez, produce mayor daño llegando en algunos casos a romper huesos, con los que toma contacto. Además el material se puede conseguir en mayor cantidad que la espina de raya. Oscar Cañedo, comenta sobre la influencia que ejerce el tipo de arma empleada, en la selección del gallo para el combate, lo siguiente: "...algunos criadores aducen que esta arma (la espina de pez sierra), ha sido causa principal para la desaparición del ""gallo antiguo"", ""pasado de moda"" como suelen llamarlos otros, porque no tienen la capacidad ni calidad suficiente para enfrentarse con éxito a los ""gallos modernos"". "Yo creo que el gallo de ayer con una proporción elevada de oriental, fue criado y seleccionado para ser lidiado con sus espuelas naturales o en su defecto con las naturales habilitadas. En consecuencia, no podríamos enfrentarlo con una espuela larga y ofensiva, al gallo moderno." "No podríamos calificarlos de innoble o espurio por perder una pelea frente a estos modernos con espuelas exageradamente largas. El gallo actual cruzado y seleccionado para pelearlo con esas armas, fue necesario buscar ancestros que fueran rebatidores, rápidos, violentos, que en los primeros tiros pegara al cuerpo y en la medida que avanzara la pelea hiriera en el cuello y cabeza. Por ello, entre estos y los anteriores, creo que hay un abismo de diferencia." "Una interrogante que siempre me formulo es: ¿qué sucedería si invertimos los papeles, al gallo de a pico moderno lo enfrentamos al de antaño con espuelas naturales de 2" o 22 milímetros?, creo que el oriental lo enyugaría con su fuerza y poder, lo empujaría hasta hacerle perder el equilibrio cargándolo a su antojo, acabándolo y jugando con él hasta matarlo."

"¿Pero, podríamos calificarlo de bastardo o de mala calidad por el hecho de perder frente al oriental?." "Los gallos se crían y seleccionan para pelearlos con una clase de arma determinada y específica; cada uno con su arma respectiva es bueno, salvo rara excepciones: gallos que son excelentes con cualquiera de ellas." "Como quiera que existe una gran disponibilidad de estas espuelas en el mercado, lo que habría que reglamentar es su uso, referido al tamaño, para que con el correr del tiempo por buscar el gallo rápido y violento para usar estas espuelas largas, se pueda perder la virtud de nuestros ejemplares, que siempre han ostentado: la ley, la casta..." Aunque Enrique Tello considera: "...siempre centradas en un mismo tipo de armas actualmente, es lo que nos está homogeneizando y estabilizando en este momento el animal de a pico; hasta que se juegue al peso..." Ricardo Jamís en los últimos años de los 70, reiteraba convencido que: "...El gallo para ganar con estas espuelas (espinas de pez sierra), debe ser muy tirador y ligero de patas, aunque no tenga acierto..." Pasada la segunda mitad de los años 70, continúa una rápida difusión de las espuelas de espina del pez sierra, que superaban en calidad a las anteriores a pesar que el precio ($5.00dólares/par) fue siempre mayor al resto de espuelas. Las primeras espuelas confeccionadas, medían generalmente, entre 5cm a 8cm; teniendo en cuenta, que el peso de los gallos aquellos años, se había reducido a rangos de 4lbs a 5 ½lbs. Ubicando el peso del gallo "cotejero" cerca de 5lbs. Al inicio, casi la totalidad de las espuelas que vendían, las elaboraban a partir de un solo diente o "muela"; logrando según los entendidos, trabajar la espuela, en el mismo sentido de las fibras largas de la muela; rebajando y puliendo con lima, mas no con esmeril, para evitar recalentarlas; ello ayuda a no perder resistencia, por lo tanto, tendrá mayor duración, sin despuntar ni romper la espuela. Actualmente, por ser espuelas más delgadas, se acostumbra cortar la muela en bruto, longitudinalmente en dos partes y luego transversalmente, si tiene la longitud suficiente; obteniendo, cuatro piezas y por ello cuatro espuelas para venta, sin la calidad antes mencionada. Aunque es un aspecto controvertido entre los fabricantes de espuelas. Algo similar expresa Eduardo Riva: "...En Lima, no te puedo recomendar ningún fabricante o vendedor de espuelas, porque ellos utilizan las muelas grandes y de acuerdo al tamaño de la muela, yo he visto acá, te sacan cuatro pares, cinco pares de un diente, entonces ya no buscan calidad, sino cantidad..." continúa Riva "... para ellos las muelas comerciales, son de 12 centímetros para adelante y de esas muelas sacan tres pares y es puro diente, entonces ya no botan costados y malogran la calidad y las espuelas no duran. No existen espuelas que duren diez o doce pelas; además que las hacemos muy finitas también. La espina cuando es gruesa no se rompe, así sea de regular calidad; las hacemos unos alfileres y son muy delgadas..." Confirma Wilson Mazuelos aficionado de Tacna: "...las espuelas de espina de pez sierra, deben poseer mayor grosor que el convencional, con punta tipo lápiz, para evitar se rompan o despunten fácilmente y resulte más económico, y protege más al gallo de heridas mortales, y así puedan también durar mayor número de peleas..." Otra particularidad a tomar en cuenta para lograr buena calidad de la espuela, es la edad del pez sierra al sacrificio. Pues los entendidos afirman que cuanto más edad tiene el mismo, más rígida y quebradiza será la espuela. Si el pez es más joven, la muela será más fresca y menos quebradiza, aunque de menor tamaño. Se afirma también, que las espinas que tienen en su base una beta o filón de color negro, son de pez sierra hembra y por lo tanto son de mayor calidad. Un detalle importante que suele dar resultados cuando compran espuelas, es observar por algunos segundos cada espuela al trasluz y de día, mejor. Notará en algunas de ellas, que los primeros milímetros desde la punta y otras inclusive hasta la base, la superficie y el fondo es cristalino y no opaco; este tipo de espuelas, son llamadas "caramelo" debiendo ser más durables. Aunque Jorge Aguirre, Advierte: "...actualmente, hay quien simula esta característica (el caramelo), logrando sorprender al cliente". Eduardo Riva, criador de nivel profesional, está convencido que a pesar de ello, y además del mejor trato que pueda dar a las espuelas, con el uso, llegan a "fatigarse" por la continua fricción y los golpes de las patadas; por tanto al final, todas las espuelas terminan despuntándose y otras rompiendo. Una espuela de inferior calidad, durará de una a tres peleas; mientras aquellas de calidad superior, llegarán hasta diez o quince peleas. Debiendo ser agudizada la punta generalmente después de cada pelea.
El trato o manejo que debe dar al diente después de pescado el animal, es importante para evitar se reseque; tanto en manos del pescador como del fabricante de espuelas. Hernán Velázquez en Piura, comenta: "...una vez adquiridas las mismas, el aficionado, continuará con la adecuada conservación durante la vida útil y algunos entendidos, recomiendan guardarlas en refrigeración, sumergidas dentro de un recipiente de agua dulce o agua salada (imitando el medio natural). Otro método es incrustarlas hasta la base dentro de una papa cruda..." Otro método es dejarlas remojando, dentro de algún aceite fino como el de almendra (es más denso) o algún aceite para niños que venden las farmacias; teniendo cuidado de no sumergir la base de metal pues el pegamento puede aflojar con el remojo; despegando la base de la espina, por presión de las patadas del gallo durante la pelea. Estos métodos ayudan a no deteriorar las espinas aunque no compone a aquellas que han sido tratadas mal o son de antemano de mala calidad. Debe también evitar exponerlas a elevadas temperaturas. Refiere Manuel Fonseca: "El descuido más frecuente, es dejarlas dentro del automóvil cerrado unas horas, durante el día a pleno sol; provocando se estropeen por completo". En la actualidad, debido a la gran demanda de espuelas de espina, subieron los precios a $20.00US en promedio, hasta $35US. Comerciantes y fabricantes, saben distinguir de manera aproximada, aquellas de mayor o menor calidad y de acuerdo a ello, tienen diferentes precios; aunque nadie puede garantizar plenamente la duración. Existen épocas que escasean las muelas, por tanto escasean las espuelas. En tiempo de plena temporada, es la demanda que aumenta provocando también subida en precios. Por otro lado, hay períodos que abundan; y casi siempre durante la muda de las aves en los meses de verano, que hay gran reducción (probablemente al 10%) del número de eventos efectuados en temporada de alta; también cuando hay abundancia de pesca del pez sierra. Desde hace algunos años, importan muelas de Brasil, Ecuador y algunos países caribeños de aguas cálidas. El aficionado previsor, podrá adquirir las mejores espuelas, durante los meses de verano, a mejores precios, por ser época de muda. Debido a los elevados precios y menor calidad de las espuelas de espina de pez sierra, existe una corriente dentro de la afición, para buscar un sustituto durable y más barato. Otra alternativa, es usar espuelas fabricadas en base, a plásticos rígidos o resinas sintéticas, algunas de ellas obtenidas de desechos (barras sintéticas). Han probado cuatro o cinco calidades distintas, de armas no metálicas. Siendo de las mejores, hasta hace dos años, las denominadas "mandingas", más durables y baratas que la espina de pez sierra; aunque por ser no porosa como ésta, no son preferidas; por los aficionados. Es decir que si durante la pelea un gallo lleva espinas de pez sierra y su oponente "mandingas", el primero, tendrá cierta ventaja por las armas. Una alternativa adicional, puede ser el uso de espuelas de metal; aunque todavía no terminan de discutir cual será el mejor diseño y tamaño. En contadas ocasiones han puesto a prueba algunos diseños, como las espuelas de acero quirúrgico en forma cónica y en tres tamaños diferentes propuestas por Don Arnoldo Guillen hace más de veinte años, o las "cuarto de redonda" mexicanas, probadas varias ocasiones en el coliseo de "Santa Clara" por los hermanos Walter y Humberto Chang y algunas otras más, aunque sólo quedaron en prueba. El temor general, es combatir gallos con espuelas que sean más ofensivas que la espina del pez sierra como son las metálicas; aunque no toman en cuenta la existencia de espuelas metálicas menos ofensivas como el puón argentino, la espuela brasileña, la navaja de 1/8" o ½", la espuela venezolana de 18mm - 22mm y otras más. Por ahora, el sentido común del aficionado, induce a seguir con la espina de pez sierra y ser exigente en pedir las de mejor calidad sobre todo si compiten en eventos de importancia. Ello lo complementa la oferta de dientes o muelas en bruto, que adquieren aficionados exigentes y minuciosos por $10 a $17US/par, quienes dedicarán tiempo para pulir con esmero; y la seguridad de obtener la calidad esperada. El rechazo al cambio en gran medida, se puede deber, al temor por la derrota de muchos aficionados; aspecto natural, aunque poco deportivo. En Enero de 1997 el coliseo "El Rosedal" de Lima organizó un evento conmemorando el aniversario de la fundación de la ciudad; y dentro de las reglas establecidas indicaban que solamente cambiarían una espuela en caso se rompa desde la base. El resultado de ello, fue sorprendente; pues de casi 25 peleas (50 gallos) que observamos como parte del total de eventos, sólo tuvieron que cambiar cuatro de ellas. Sin embargo durante algunas de las tantas fechas comunes, llegaban a cambiar espuelas entre el 25% a 40% de las peleas; con la consiguiente paralización en las mismas, logrando muchas veces se plantee en forma diferente la tendencia y el resultado que venía desarrollando antes del cambio de espuela. Ello, hace que los cambios de espuelas, sean mal empleados como recurso para ayudar al gallo, a como dé lugar; valiéndose en ocasiones de argucias mal intencionadas que algunos jueces y asentistas permiten. En ocasiones, hemos visto que espuelas ligeramente despuntadas ó inclusive sin deterioro, permiten el cambio, por presión del careador consentido por el juez. Un gallo acertado, puede matar aún con espuelas rotas a mitad. El reglamento confeccionado y propuesto a la afición por el "Club Gallístico Peruano", también contempla el cambio de una espuela rota a menos de un centímetro de la base y el uso de espuelas con longitud no mayor a 5 centímetros medidos desde la caña de la pata. Con la aplicación de este reglamento, los resultados también son sorprendentes por el reducido número de espuelas que son cambiadas durante los eventos.
Dentro de la tendencia y búsqueda para hallar un substituto a las espuelas confeccionadas con espina de pez sierra, desde hace varios años, el Sr. Roberto Balbuena, organizó y promovió eventos gallísticos en diferentes coliseos, con espuelas de plástico rígido, confeccionadas en Puerto Rico; diseñadas para nuestro país y aplicando el reglamento del "Club Gallístico Peruano" y expresa lo siguiente: "...es conveniente para el Perú, por el menor precio pues, mientras una espuela de plástico cuesta S/.15 soles, se puede comparar con una de espina de S/.80 soles. La de plástico dura más, porque una de plástico puede durar 5 o 7 veces y la espina, algunas pueden durar 7 veces, aunque no es común. En cuanto a la sanidad, las heridas del gallo con la plástica no provocan infección; las de espina sí; osea que con frecuencia malogra al gallo. La plástica no los malogra y se recuperan rápido de las heridas, después de la pelea. Lo que se busca con la plástica, es la igualdad en las peleas, como que sean del mismo tamaño, pues las plásticas cuestan igual, tienen el mismo grosor y la misma punta; por el precio, todos los aficionados tienen acceso a espuelas de la misma calidad, entonces otorgan igualdad. Muchas veces he organizado torneos donde se daban premios a los que jugaban con plástica contra plástica y a las finales, había gente que no quería jugar con plástica y como habían premios, el aficionado decía "bueno, yo juego con plástica y tu juegas con espina"; y en dos eventos, han habido cinco peleas y de las cinco peleas, tres han ganado plásticas y dos espina. Una vez fue en "El Triunfo" y otra vez en el "Callao"; ¿sabes cual es la diferencia? Que por el diseño de la plástica, cuando patea el gallo, casi siempre hinca con la punta. La espina no está diseñada, pues es casi recta, entonces muchas veces pega con los costados y es una de las causas por las que se rompen..." y lo más importante "...el gallo cuando es fino, lo hieren y tiene tiempo a reaccionar, entonces uno puede distinguir la calidad de los animales, la cual se está perdiendo..." Otra alternativa para el empleo de las plásticas que también da resultados, la propone Eduardo Riva: "...Te vas al Jirón Paruro y te compras esas planchas de aislante sintético que le ponen a los artefactos eléctricos. La otra vez compramos un pedazo que nos costó 21 soles y obtuvimos 90 pares de espuelas y es que pulidas estamos hablando de un sol el par. Las cortamos en troquel, mandamos cortar varitas y ahí las moldeas y te haces una espuela, la pegas a la base de metal y te sale a menos de dos soles el par y te dura una barbaridad, pues nunca se va a romper; se despunta un poquitito y la vas afilando y es muy difícil que se rompa, a menos que la hagas demasiado delgada; pero si la diseñas medianamente gruesa, no se rompe. Soy de la idea de cambiar al plástico por completo..." Sólo falta la mayor difusión, tanto del nuevo reglamento como de las espuelas portorriqueñas propuestas por Sr. Balbuena, a los respetables aficionados que son los que deciden al final; y parece que aún en Lima, no logran la aprobación deseada.

 

Losmismo???

Anterior a la década de los 70, las armas empleadas para el combate, eran la espuela natural, ó a la espuela postiza natural. En Lima, si el gallo aún no había mudado, o era menor de un año, efectuaban las peleas entre pollos, con sus pequeños espolones naturales llamados también "pitones punta de lápiz"; mientras los animales con más de una muda combatían en peleas "gallo a gallo" con sus propias espuelas agudas. Coinciden las afirmaciones de los aficionados de Tacna y Moquegua, Eduardo Berríos y Hugo Zegarra respectivamente, cuando comentan que anterior a la década de los 50 "...jugaban pollos de pitón entre ellos; gallos de estaca, de media lanza y luego el gallo de estaca; eran tres etapas..." Agrega Enrique Tello "...en Lima, eran gallos de espuelas naturales y comenzó la calzadera con espuela de gallo; ahí se perdió un poquito el balance y entonces mucha gente cortaba a ras el pitón y con una velita, le quemaba y con un alicate le jalaban lo que quedaba; entonces, se quedaba solamente la yemita y esa yemita le echaban yodo y alquitrán de Noruega que existía hacía mucho tiempo y salía un pitoncito chiquito bien bonito, que parecía un pollo. Y de un gallo viejo, lo hacían pollo al año siguiente; eso tergiversó un poco la pelea..." Arnoldo Guillen, cofundador del coliseo "El Gallo de Oro" en Junio de 1959, comenta: "...no sólo se jugaba con espuelas naturales, sino, también de postizas, le ponían cacho de toro, asegurado con cáñamo y con cerote y jugaban el pollo a pollo punta de lápiz y tenían que ponerse de acuerdo para armar con la postiza de cuerno de toro y no se pesaba, sino era a la coteja. No había balanza en el coliseo; la balanza la trae Chiri de Arequipa y me acuerdo se anunció en el coliseo: ""Señores, para los efectos y conocimientos del público, se pesaran los gallos"". Costó mucho trabajo al principio, obligar a pesar gallos; después no, porque se instituyó que el criador, debía pactar al peso y coteja y hubo que ordenar para que todo el mundo concurra al juez que pesaba los gallos..." Jorge Aguirre aficionado ocoñejo, comenta que con frecuencia se aplicaba alguna técnica para conducir de manera adecuada, el desarrollo, curvatura, dureza y agudeza de las espuelas naturales a lo largo del crecimiento. Añade José Silva en Chiclayo antes de 1930: "...en esa época se jugaba por supuesto con espuelas naturales; las espuelas las conservaban con cebo con limón, cebo con ajo, espuelas bien conservadas, bien hechas, perfectas..."
Complementa Augusto Tohalino que en Arequipa, "...se jugaban con el cacho normal, natural, que en esa época les cuidaban el cachito y les ponían las "cacheras" que le llamaban, a unos guantes de cuero para enfundar las espuelas; y a los animales, mayormente se les criaba sueltos, pero entrabados y como ellos siempre se revolcaban, entonces aveces se malograban las espuelas y para eso se les ponía las "cacheras", protectores de cachos de la espuela natural. Eso se ha cultivado un tiempo y siempre entre los gallos, salían unos catemos que no tenían espuelas, entonces ahí venía el problema; entonces se empezó a jugar con cachos postizos; pero el postizo de gallo natural; osea, que se les sacaban las epuelas, lo que hacen en otros países, eso lo hacían en Arequipa y era más fuerte que el mismo cacho y más ofensivo, porque era prensado; los cachos eran buscados y el gallo que se moría de la vecina y lo iban a matar porque era gallo viejo, o gallo chusco, lo primerito que se buscaba eran las espuelas porque para los galleros, más valían los cachos que el gallo en la sopa y lo prensaban, le daban la forma y con eso se amarraban a los gallos con esparadrapo para la pelea; los antiguos aficionados, eran más miedosos para jugar, pero en esa época jugaban los gallos hasta que se cansen y nunca se cansaban, porque los gallos nacionales eran tercos de esos gruesos que aveces demoraban para patear y a cada minuto pateaba una vez; eran de tipo oriental..." Según Don Augusto Trelles aficionado piurano, durante la década de los años 50, fue imponiéndose la costumbre de calzar con espuelas postizas naturales de gallo; modalidad que vino de Chile, a Tacna, recorriendo el Sur, hasta llegar a Lima, continuando hacia el Norte peruano. Ello lo confirma Fernando Franco, aunque añade y como se detallará más adelante, que dentro de la región Sur de 1958 hacia atrás, las postizas naturales, se empleaban sin ser modificadas, tal como eran extraídas de las patas de otros gallos; mientras en Lima, seguían un proceso de templado y endurecimiento; método que cada aficionado manejaba con ciertas variantes. Oscar Aspíllaga en Lima, aficionado formado desde niño, por Don Antonio Fuentes y Cortés "Zarumilla", aficionado a su vez desde inicios del Siglo XX, nacido en la hacienda Cayaltí en Lambayeque, comenta: "...las espuelas naturales, difícilmente se rompían en pelea. Aunque si se le rompían en la jaba, era toda una tragedia; pero se les ponía cacho postizo para la pelea. El cacho postizo, era una espuela de gallo, que se le hacía una base, la misma que se amarraba a la pata. Habían algunos muchachos, que hasta utilizaban la punta del chisguete de Kolynos; cortaban y sacaban el tornillito de la tapa y eso con el aluminio, lo embonaban en la pata y ahí metían la espuela y lo calzaban. Pero más que nada, era espuela natural de gallo. Cuando se les rompía al ras y quedaba completamente catemo, era un asunto más trágico. Pero cuando se rompía el cacho y le quedaba el alma, es decir el hueso, ahí fácilmente se le ponía su espuela postiza. Es más, ya los gallos iban a la cancha desde el galpón, con la espuela postiza calzada..." Carlos Díaz Hoyle, explica: "..las espuelas eran extraídas a gallos de pelea adultos o gallos de granja, se cortan los espolones con sierra, o extraídos con alicate, o introduciendo los mismos en una papa caliente, con la cual despega la corteza de la espuela sin causar dolor al ave, quedando el hueso unido a la pata. Para luego templarlas a través de un sistema de endurecido, calentando con agua y aceite o leche grasosa, en baño maría y envueltas con gran presión mediante pita o ligas de jebe, para luego de una hora, retirarlas y enfriarlas sacando luego los amarres. Después, las rebajan dando la forma deseada y se pulen. En la base de las espuelas tratadas, puede introducirse un tarugo para dar mayor diámetro a la misma y que al momento de calzar la postiza, embone cómodamente en la espuela cortada de la pata del gallo para luego asegurarla..." y complementa Teodolfo Portocarrero que en Chosica, "...Después comenzamos a armar los gallos preparando las espuelas naturales, se conseguían mangueritas del laboratorio de química, metíamos los cachos dentro de las mangueritas quedando presionados y los hacíamos hervir y comenzamos a armar con postizas conseguidas de gallos chuscos por el año 1965..." Añade Guillen: "...Después del cacho de toro, pasa al cacho prensado postizo de gallo; que luego debido a la escasez de cachos, había que buscarlos en la parada, en los mercados, en las granjas, buscando gallos con espuelas que tuvieran condiciones, preparaba los cachos y los limpiaba, los hervía, los prensaba, los metía en aceite; en aquella época se vendían en S/.15 un par de espuelas..."
 

Complementa Jorge Benavente "...cuando se abre el coliseo de "la grande"(El Gallo de Oro), vino el Sr. Monteiro del Brasil, un gran amigo del Sr. Constante Larco y del Sr. Eusebio Bravo, y enseñó a prensar los cachos y bueno, era una novedad pues eran unas agujitas. Coincide la versión de Díaz Hoyle: "...Una de esas tardes, llega un Doctor que había sido invitado por mi tío Constante allá en Chiclín, él era Angelmiro Monteiro; era brasileño y muy aficionado a los gallos y trajo la novedad de las espuelas reducidas, comprimidas en otra palabra;..." Continúa Benavente: "...Pero también se prestó para actuar con maña porque a estos cachos le metían una aguja de vitrola, los prensaban y después les sacaban filo y quedaba la puntita de la aguja de vitrola y se jugaba con eso y cada cachazo era más hiriente y mucho peor que la espina actual; la aguja de vitrola era muy contundente..." Otra forma, consiste en no anchar la base; debiendo pegar la espuela a una base metálica. Así, fue reduciéndose la diferencia en cuanto a las armas entre un pollo y un gallo adulto en el combate. Pues si bien emparejaron las armas, debía considerar que el gallo adulto, poseía mayor fuerza y experiencia; mientras que el pollo, tendía a ser más veloz. Durante más de una década, combatieron gallos en esta modalidad; con pesos que fluctuaban entre 5lbs y 6lbs mayormente. Eran gallos de tipo mestizo oriental. Con el aumento del número de aficionados, fue necesitándose mayor cantidad de espuelas de gallo postizas que generó cierta escasez e incomodidad tanto para conseguirlas, así como en el proceso de templado. Estos aspectos y la realización del campeonato internacional de gallos, dentro del "II Festival de La Alameda" organizado por ENTURPERU el año 1969, en el cual observamos por primera vez en Lima, combates entre gallos bankivoides con espuelas de carey, las que daban mayor violencia y rapidez al combate, fue detonante hacia el cambio. Añade Guillen: "...la espuela preparada, empieza a emplearse más o menos desde el año 65, hasta la Feria de la Alameda en 1969, que llegan las espuelas de carey de cerca a 7cm y revolucionan el tipo de armas; al salir las espuelas de carey, entran los sustitutos..." Las espuelas de carey tenían dos inconvenientes: el primero, que en Perú no existe materia prima para su elaboración, cual es, la caparazón de tortuga de mar, hoy en vías de extinción. Necesitando importarlas desde Centroamérica elaboradas, a través de contactos que pudiesen tener cada aficionado en forma individual. El segundo inconveniente, fue el peso de los gallos que combatían en Perú aquellos años, mayormente de 5½lbs a 6½lbs, superiores al de gallos que podían usar armas de carey (menores a 4lbs). Pues cuando se calzaba el mestizo peruano con carey, estos, además de no ofender, se doblaban y rompían con mayor frecuencia que la espuela postiza. Pero la chispa de la inquietud estaba encendida por ello, durante más de una década, fueron creándose substitutos del carey, confeccionados con materiales existentes en Perú y a la vez no debían ser metálicas pues el reglamento las prohibe. Así, probaron materiales como el cuerno de toro, cuerno de venado, los que despuntaban fácilmente y tenían forma cónica sin mayor agudeza; además, el segundo, era difícil de conseguir. Otros materiales utilizados, fueron los dientes de lobo marino y huesos de algunos mamíferos; que poseían mayor agudeza aunque se despuntaban, y rompían en cada pelea; pues eran rígidos y quebradizos pero se producían en mayor escala, incrementando las ventas por artesanos y comerciantes que los elaboraban. La espina del pez raya, fue substituto inmediato de la muela del pez sierra actual; es aguda, rígida aunque más flexible que las de hueso; su flexibilidad las hace durables, sin que se rompan o despunten fácilmente. A manera de preámbulo de las siguientes líneas, César Rengifo, militar destacado aquella época en la Primera Región Militar del Norte (destacamento de Zarumilla), comenta: "...del Ecuador, venía un buen apostador que le decían "Pan con leche" un blanco él, pero un blanco desteñido y le decían "Pan con leche" y era bien valiente para apostar, porque para apostar hay que ser valiente y apostaba; pero ahí el que le paraba, era la Patucha Saldarriaga..." y Carlos Díaz Hoyle, protagonista en esa etapa, expresa: "...una de esas concentraciones de Primavera en Trujillo, llego un poquito tarde a la gallera, pero ya había jugado un gallo ecuatoriano y me dijeron que dicho gallo, durante la pelea, había estado mal, completamente mal, pero que de un tiro, ganó la pelea, lo vació al otro; para mí fue una novedad, porque acá en el Norte habían muy buenos gallos y cuando estaban ganando la pelea, era bien difícil de que los ganen. Pero en esa ocasión yo observé la siguiente pelea; se puso a armar un Pinto, "Pan con leche" que era un gran aficionado ecuatoriano, de la Provincia del Oro; así que armó su gallo, con unas enormes espuelas de tres pulgadas y bueno, sueltan los gallos y comienza la pelea; el gallo norteño siempre defendido, porque los gallos que tenía el ecuatoriano eran media sangre españolados, agachaban mucho la cabeza y eran acertados. Pero que resulta, que estando la pelea de 100 a 20 en contra, este gallo ecuatoriano le echa mano y lo atraviesa con las espuelas; caramba, yo me quedé sorprendido, que tal fuerza de animal o son las espuelas que eran rectas como unas agujas; me acerqué en el momento que estaba desarmando al gallo, y le digo: ""oiga señor, ¿me podría decir de que animalito son estas espuelas?""; me dice: ""ah, estas la he sacado de un animalito de la selva""; ni corto ni perezoso, busqué la forma de averiguar, pero no me quiso decir; fui al museo de historia natural que hay en Trujillo y comencé a buscar dentro de los animales, cuando ya a la salida, veo que había una trompa de pez sierra y le digo a mi amigo Pepe, ¿me puede conseguir?; ""naturalmente""; a los dos días ya me tenía dos dientes grandazos de la trompa que los cambiamos por sustitutos de yeso; me fui a la casa y comencé a afilarlos, pero descubriendo lámina por lámina, de cáscara y quedaba un esmalte precioso y preparé dos espuelas grandes, preciosas. En aquella concentración, yo le vi jugar con espina, dos gallos nada más y los dos ganaron pero de esa forma. Total que me hice de ese par de espuelas y me fui a Laredo; para esto en Laredo, ni corto ni perezoso, quería estrenar las espuelas, así es que me piden que arme un gallo, cosa que la hacía con frecuencia y entra la pelea y de dos o tres jalones, gallo muerto; pero con esas armas, destrozaba a los gallos; como eran gallos grandes y fuertes, las metían como si fuera gelatina. Yo recuerdo que ese día gané 14 peleas; 8 en Laredo que se jugaba en la mañana y 6 en Trujillo en la tarde, con esas mismas armas. "Pan con leche", trajo una novedad; yo creo que nadie se había percatado de las espuelas del ecuatoriano.... Al ver los laredinos que yo había sacado esas espuelas grandes, ellos empezaron a hacer espuelas de hueso pues pensaban que eran de ese material y como mis espuelas eran blancas, las de hueso se despuntaban y rompían; yo me iba de alivio. Llegó un momento que me pagaban S/.20 soles por armar cada gallo y ganaban y ganaban, hasta que se dieron cuenta, porque le comenté el secreto a uno de los hijos de del señor Raggio, que estas eran las espuelas que había traído el ecuatoriano. Total, se produjo una gran difusión y empezaron a traer muelas de Tumbes, de Puerto Pizarro y otras caletas e invadieron los coliseos. Era una novedad, aquí en Lima no las conocían pues vinieron del Norte. Roberto Balbuena recuerda que como consecuencia, "...cuando empezó a entrar la espina, yo me retiré de los gallos, pues jugaban con natural, y ahí se empezaron a correr muchos gallos, porque del arma natural a la espina, la herida es distinta y cuando el gallo por accidente hinca al gallero con espina, a uno se le hincha la mano, osea es distinta la herida. Hablo de cuando hubo el cambio de la natural a la espina; nosotros nunca le sacábamos cría a un gallo que ganaba rápido, sino, le sacábamos cría a los gallos que demostraban calidad, entonces por eso, teníamos mejores animales..." La espina de raya, tiene una cualidad que las hace preferidas por los aficionados, igual que el diente de pez sierra; es la superficie porosa que poseen, que produce mayor daño cuando se introduce en el cuerpo del adversario. No sucede en la misma magnitud, con otros materiales de superficie lisa, como los metales, plásticos y sintéticos. Por esta característica, las denominan "ponzoñosas". Aunque la condición porosa que poseen, las hace menos higiénicas, dificultando la plena limpieza; y pueden causar infecciones al adversario, que se notan días después de la pelea. Un efecto secundario negativo adicional que produce la espina al gallo después de la pelea, lo resume Eduardo Riva, la cual es observación frecuente de muchos otros aficionados: "...Yo estoy dispuesto a cambiar las armas por espuelas de plástico de cualquier tipo; puede ser libre elección de cada uno, pero que sea de plástico, porque la espina es dañina. Las puntas en el plástico, no se rompen ni se quedan dentro del organismo del animal; entonces un gallo puede perder, aveces puede entablar y ese gallo va a servir para futuros combates. En cambio las espinas las hacemos tan delgaditas, que cuando se rompe la punta, no es que se ha caído al suelo, sino, que se ha quedado dentro del cuerpo del gallo, causándole daños posteriores..."

 

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