La cáscara del huevo: Un modelo de biomineralización
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Fernández, M. S., Arias, J.L.
Laboratorio de Biología Celular, Dpto. Ciencias Biológicas Animales Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias Universidad de Chile y Centro para la Investigación Interdisciplinaria Avanzada en Ciencias de Materiales
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CITA
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Fernández, M. S., Arias , J.L., La cáscara del huevo: Un modelo de biomineralización. Monografías de Medicina Veterinaria, Vol.20(2), diciembre 2000.
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Introducción
El proceso de mineralización biológica está ampliamente distribuido en la naturaleza. Puede encontrarse tanto en especies del reino monera, como protista, planta o animal. Bajo condiciones fisiológicas, el resultado del depósito de mineral en los sistemas biológicos está representado por la formación de huesos, dientes, cáscaras, caparazones, corales, perlas, etc. La gran diversidad que puede alcanzarse por este proceso queda demostrado, por ejemplo con las 128.000 especies de moluscos que se conocen, los cuales forman conchas de diferentes tipos, formas, tamaños y colores. El proceso de biomineralización es responsable también de algunos fenómenos patológicos en vertebrados como la formación de cálculos renales o biliares.
La biomineralización puede ser definida como una secuencia de eventos en los cuales los minerales secretados en solución por células particulares cristalizan y se estructuran juntos segun un plan de construcción definida. Todos los elementos resultantes de este proceso tienen una característica común, están compuestos por una fase inorgánica, frecuentemente sales de calcio, y una fase orgánica que puede estar compuesta por proteínas (fosfoproteínas, glicoproteínas), polisacáridos, lípidos y frecuentemente por una mezcla de ellos.
A pesar del gran número de estructuras minerales diferentes que se han identificado en los organismos vivos, existen cuatro formas de minerales de calcio que son los más frecuentes de encontrar: aragonita, calcita, dahlita e hidroxiapatita.
En todo sistema biomineralizado se encuentran dos fases: una matriz orgánica y una fase mineral cristalina, razón por la cual los sistemas biomineralizados son considerados como biocerámicas (Heuer et al., 1992). Estas biocerámicas se forman generalmente en un medio acuoso, a relativamente bajas temperaturas y en todos los casos analizados su formación es regulada por una matriz orgánica. La velocidad de depósito de la parte inorgánica de estas biocerámicas varía desde unos pocos gramos al año, como ocurre en la formación del nácar de la concha de los moluscos, hasta el extremo de cinco gramos de calcio por día como ocurre en la cáscara de huevo. Esto hace de la cáscara de huevo un modelo muy conveniente para el estudio del apasionante tema de la biomineralización (Arias et al., 1993).
Organización estructural y composición de las cáscaras del huevo
La cáscara del huevo es una biocerámica compuesta de una fase orgánica y otra inorgánica. Químicamente está compuesta de 1,6% de agua, 95,1 % de minerales, de los cuales 93,6% corresponden a carbonato de calcio en forma de calcita, 0,8% de carbonato de magnesio y 0,73% de fosfato tricálcico, y finalmente 3,3% de materia orgánica. En ella ocurre nucleación heterogénea primaria y secundaria a partir de las mamilas (Arias et al., 1991 d). Estructuralmente la cáscara de huevo de aves está constituida por cuatro capas, a saber: a) membrana de la cáscara, b) capa mamilar, c) capa en empalizada y d) cutícula (Fig. 1). El remanente orgánico después de la desmineralización de la capa en empalizada constituye la matriz de la cáscara. Estos componentes se depositan sucesivamente a manera de una línea de ensamblaje a medida que el huevo avanza a lo largo del oviducto.
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Fig. 1. Esquema de la estructua de la cáscara del huevo. m: menbranas de las cáscara; ma: mamillas; p: capa en empalizada; c: cutícula. |
Fig. 1. Esquema de la estructua de la cáscara del huevo. m: menbranas de las cáscara; ma: mamillas; p: capa en empalizada; c: cutícula.
A. Capa de las membranas de la cáscara
Las membranas de la cáscara corresponde a la capa más interna de la cáscara del huevo y están formadas por un entramado fibrilar. Las fibras que las componen pesan en conjunto 145 mg, tienen un diámetro de alrededor de 70 nm (Simkiss y Taylor, 1971) y consisten en un núcleo central cubierto por un material amorfo llamado manto de diferente composición química (Masshoff y Stolpmann, 1961).
Las membranas de la cáscara se encuentran dispuestas en dos capas, una interna de 20 µm de grosor que está en contacto con la albúmina y otra externa de 50 µm de grosor que está situada entre la zona mineralizada de la cáscara y la membrana interna. Estas dos membranas están en íntimo contacto en toda su extensión, excepto a nivel de la cámara de aire donde se encuentran separadas (Simkiss, 1968; Wilburn y Simkiss, 1968; Parson, 1982).
Cada membrana está formada por una red de fibras orgánicas dispuestas sobre la albúmina en una disposición paralela a la superficie de la cáscara. En un corte transversal cada fibra está compuesta por un centro proteico rodeado por un manto de mucopolisacáridos. El manto está separado del centro o núcleo por un espacio de 0,1 µm de espesor, en este espacio se encontrarían los escasos lípidos de la membrana de la cáscara (Candlich, 1972). Los centros de las fibras de la membrana son de 23 µm de longitud y sus extremos se superponen con los extremos de sus vecinas, compartiendo un manto común de 6 µm El diámetro de las fibras internas es de un promedio de 0,9 µ m con un máximo de 1,5 µm . En la membrana externa la longitud de las fibras es de 15 pm con un diámetro de 1-3 µm (Simons y Wiertz, 1963; Simons, 1971).
La parte orgánica de las membranas de la cáscara está constituida por 3% de lípidos, 2% de azúcares y 95% de proteínas. La naturaleza de las proteínas ha sido motivo de muchas controversias. Los primeros estudios sugirieron la presencia de queratina (ovoqueratina) (Simons y Wiertz, 1963; Krampitz y Engels, 1975), lo que fue cuestionado por evidencias basadas en la propiedad de solubilidad y estructura (Vadhera et al., 1971). Actualmente se acepta que la queratina no es un componente de las membranas (Arias et al., 1991 a ).
Por otra parte, la presencia de colágeno fue sugerida por el aislamiento de hidroxilisina de las membranas de la cáscara (Candlish y Scougáll, 1969). Posteriormente se inmunodetectó la presencia de colágeno tipo I, predominantemente en las fibras gruesas de las membranas de la cáscara externa y colágeno tipo V predominantemente en las fibras finas de la membrana interna (Wong, 1984). Usando tinción de orceína, Simons (1971) concluyó que la proteína elastina estaba presente en el manto de las fibras pero no en el núcleo. Se han detectado hidroxiprolina, desmosina e isodesmosina, pero la secuencia de aminoácidos es diferente a la elastina de mamíferos y resistente a la elastasa (Crombie et al., 1981; Starcher y King, 1980; Leach et al., 1981). Más recientemente se ha detectado colágeno tipo X como principal constituyente de las fibras de las membranas (Arias et al., 1991 a ,b).
La superficie interna de la membrana interna es lisa debido a la presencia de una capa delgada y homogénea de 2,7µm de grosor (Simons y Wiertz, 1963), que impide el paso de la albúmina hacia los espacios entre las fibras. Bellairs y Boyde (1969) llaman a esta capa, membrana limitante. Estudios al microscópico electrónico sugieren que está compuesta del mismo material que el manto de las fibras y se continúa con él (Simons y Wiertz, 1963; Bellairs y Boyde, 1969). Adicionalmente se ha detectado inmunocitoquímicamente laminina en esta estructura (Dieckert, 1992).
B. Capa mamilar
La capa mamilar corresponde a menos de 1/3 del grosor de la cáscara (100 µm ). Está constituida por las mamilas a partir de las cuales se inicia la mineralización. En estos sitios se desarrollan los conos, base de las columnas cristalinas, que a medida que crecen se fusionan con sus vecinos.
Las mamilas son pequeñas masas de material orgánico distribuidas de manera discreta, unidas a la superficie externa de la membrana externa. Representan los sitios de unión del depósito de cristales, los que posteriormente quedan incluidos en la capa de los conos.
Por estudios histoquímicos Simkiss y Tyler (1957) sugirieron que las mamilas consisten en un complejo proteína-mucopolisacáridos ácidos. Robinson y King (1968) encontraron que las mamilas contenían mucopolisacáridos neutros rodeados por una sustancia débilmente ácida que podrían ser sialomucinas. Más recientemente se ha demostrado inmunocitoquímicamente la presencia de queratán sulfato en las mamilas del huevo de gallina, codorniz, faisán y pavo, mientras que condroitin-6-sulfato se demuestra en las mamilas del huevo de gallineta (pintada) y pato (Arias et al., 1992; Pan heleux et al., 1999). Este queratán sulfato forma parte de un proteoglicano llamado mamilán, cuyo núcleo proteico aún no se encuentra caracterizado del todo (Fernández et al., 2000).
Es a partir de estas mamilas que se inicia la mineralización por el depósito de cristales de calcita. El crecimiento de estos cristales hacia el interior del huevo está limitado por las membranas de la cáscara (Arias et al., 1991 a ).
Dieckert et al (1989) distinguen dentro de la mamila una zona basa¡, en contacto con las membranas de la cáscara, llamada región de reserva de calcio (CRA: calcium reserve assembly) y por sobre esta región la corona. La CRA representa la fuente de calcio primaria del embrión. Dentro del CRA se distingue una placa basal (BS: basal plate), que es la porción en íntimo contacto con la membrana de la cáscara externa, y un cuerpo de reserva de calcio (CRB: calcium reserve body). La CRA es la zona de la mamila que sufre la descalcificación a partir de la segunda mitad del desarrollo del embrión, lo que demuestra su calidad de reservorio de calcio (Dieckert et al., 1993).
La estructura y la conformación de la capa mamilar son los factores determinantes de la solidez de la cáscara. Existe, en efecto, una correlación entre la densidad de las mamilas (n° de mamilas por cm2) y la solidez de la cáscara (Fujii, 1974; Parson, 1982).
C. Capa en empalizada
Esta capa corresponde a la capa más gruesa de la cáscara de huevo (200-350 µm ) y está compuesta por componentes orgánicos e inorgánicos en forma integrada. El componente inorgánico corresponde a carbonato de calcio en forma de calcita y el componente orgánico (matriz de la cáscara) que corresponde al 2-5% (peso seco) es en un 2% proteico.
Estudios morfológicos y cristal ográficos revelan tres subzonas (Terepka, 1963; Perrot et al., 1981; Sharp y Silyn Roberts, 1984): Zona de los conos: Es la zona más interna y está formada por cristales que no presentan una orientación preferencia¡. Los cristales de esta zona son los primeros en depositarse durante la formación de la cáscara. Zona central: En esta zona, los cristales adoptan una orientación más preferencia¡. Entre los cristales se encuentran abundantes vesículas.
Zona externa o de cristales verticales. Esta zona tiene un grosor de 3-8 µm y en ella se encuentra una orientación vertical de los cristales. Se ha sugerido que en esta zona el depósito de calcio se haría en ausencia de matriz (Fujii, 1974; Arias et al., 1991 d). Sin embargo recientemente se ha descrito que en esta zona la matriz orgánica cambia de la disposición paralela rica en vesículas de 450 nm de diámetro de la capa central a una matriz orientada perpendicular a la superficie de la cáscara, esta matriz se hace más estrechamente empaquetada en la interfase entre la capa de los cristales verticales y la cutícula (Dennis et al., 1996, Fraser et al., 1998).
La cáscara posee poros que permiten el intercambio gaseoso, y que resultan de la falta de sellamiento entre columnas cristalinas vecinas. Los poros atraviesan verticalmente esta capa. Tienen forma de embudo con su base amplia dirigida hacia la superficie y presentan un diámetro, en el extremo que enfrenta las membranas de la cáscara, de 6 µm y de 65 µmen el extremo que enfrenta la cutícula. Se estima que el número de estos varía entre 100-300 por cm2 de cáscara.
La materia orgánica representa sólo el 3% de los componentes de I capa en empalizada. Su composición está dado por un 70% de proteínas, 11% de polisacáridos y algo de lípidos (Simkiss y Tyler, 1957). El análisis aminoacídico sugiere la presencia de una proteína no colagenosa parecida a la que se asocia a condroitín sulfato en cartílago (Backer y Balch, 1962). Muchos componen tes de la matriz son característicos de los sistemas que unen calcio. Se sabe que la matriz de la cáscara de huevo es capaz de quelar iones gracias a su contenido en mucopolisacáridos y que estos se encuentran en la mayoría de los sitios donde ocurre calcificación (Simkiss y Tyler, 1958). Se ha encontrado un polipéptido, llamado ovocalcina, que une calcio desde la matriz de la cáscara de huevo (Krampitz et al., 1980). Sin embargo, éste no ha sido caracterizado. Posteriormente Hincke et al. (1992) por medio de técnicas electroforéticas, han puesto en evidencia otras proteínas cuyo peso molecular varía entre 14 y 200 kDa, de las cuales una ha sido aislada (Hincke et al., 1995) correspondiendo a la proteína de 17 kDa u ovocleidina. Esta proteína está compuesta mayoritariamente por tres aminoácidos: glicina, arginina y alanina (Mann, 1999; Mann y Siedler, 1999). Conjuntamente con estos componentes se han descrito otras proteínas como la osteopontina, que es característica del hueso (Pnes et al., 1994; Lavelin et al., 1998), junto a ovoalbúmina, ovotransferina y lisozima, que parecen provenir de la clara (Hincke, 1995; Gautron et al., 1997) pero cuya función en la mineralización de la cáscara es discutible.
Con respecto a los polisacáridos de la matriz orgánica de la cáscara estos están constituidos preferentemente por glucosamina, galactosamina, manosa, fucosa lo que habría sugerido la presencia de condroitín sulfato (Backer y Balch, 1962). Sin embargo se ha detectado mediante anticuerpos monoclonales sólo la presencia de dermatán sulfato en la matriz de la cáscara de huevo, no encontrándose evidencias de condroitín-4-sulfato ni condroitín-6-sulfato en la cáscara de huevo de gallina (Arias et al., 1992, Carrino et al., 1996, 1997). Sin embargo, condroitin6-sulfato es el componente principal de la matriz de la cáscara del huevo de la codorniz (Panheleux et al., 1999). El dermatán sulfato de la matriz de la cáscara forma parte de un proteoglicano llamado ovoglican (Fernández et al., 2000), que posee un núcleo proteico de 116 kDa (Carrino . et al., 1996, 1997; Hincke et al., 1999) y cadenas del glicosaminoglicano de 22 kDa.
D. Cutícula
La cutícula es la capa más externa del huevo. Está compuesta de glicoproteínas y en ella se encuentran los pigmentos responsables de la coloración de la cáscara. Su grosor es de 10 µm en promedio y cubre los poros preservando el interior del huevo de la contaminación microbiana. La región más interna de la cutícula tiene agregados esféricos de cristales en forma de aguja que corresponden a hidroxiapatita (Dennis et al., 1996; Fraser et al., 1999). Los pigmentos de las cáscaras coloreadas (porfirinas) se encuentran en su gran mayoría en la cutícula y en algunas especies alcanzan la zona superficial de la capa calcificada. Al microscopio electrónico de barrido la cutícula muestra fisuras, con aspecto de barro seco, producto de la deshidratación y la oxidación de los grupos SH de las proteínas presentes en ella.
Según Wedral et al. (1974) su composición es de un 85-87% de proteínas, 3,54,4% de carbohidratos y 2,5-3,5% de lípidos. La mayor parte de las proteínas que la componen son insolubles en el agua y cloruro de potasio. Como aminoácidos mayoritarios se encuentran ácido glutámico, ácido aspártico, glicina y arginina. Como parte de su composición glucocídica se encuentran: galactosa, manosa, glucosa, fucosa, ácido siálico y galactosamina (Baker y Balch, 1962). La ausencia de ácido urónico sugiere que no habría mucopolisacáridos ácidos. Sin embargo, queratan sulfato un proteoglicano de queratán sulfato, aunque no necesariamente idéntico al descrito en las mamilas, se ha encontrado en la cutícula (Arias y Fernández, 1995).
La cutícula tiene una estructura vesicular (Simons, 1971) y sirve como defensa a la invasión bacteriana sin embargo su principal rol parece ser proteger al huevo de la perdida excesiva de agua por un mecanismo que depende de la humedad ambiental (Peebles y Brake, 1986; Peebles et al., 1987). Por otra parte es la responsable de terminar el depósito de calcio en la capa en empalizada (Nys et al., 1999). Se deposita sobre todo el huevo inmediatamente antes de la ovipostura (Board y Fuller, 1994).
[ Formación de la cáscara de huevo ]
Los constituyentes del huevo se elaboran en dos fases sucesivas. En el ovario se deposita el vitelo durante los 10 a 12 días que preceden a la ovulación. Una vez ovulado y durante su paso por el oviducto, se depositan los otros constituyentes del huevo. Esta fase dura 24 a 26 horas.
Morfológica y funcionalmente el oviducto puede dividirse en seis regiones: Infundibulum, Magnum, Istmo, Istmo rojo o Glándula Tubular de la Cáscara , Glándula de la Cáscara propiamente tal y Vagina. Un corte transversal de cualquiera de estas regiones muestra siete capas que pueden ser agrupadas en un tejido secretor, uno muscular y uno conectivo (Sauvers y Reviers, 1992). Todos los segmentos excepto la vagina, están involucrados en el proceso de formación del huevo.
El Infundibulum corresponde a la región más proximal al ovario, y es el sitio donde ocurre la fecundación antes del depósito de la albúmina. En este segmento la yema pasa sólo algunos minutos (15-20 min). La región cefálica del Infundibulum es simple, sus pliegues de la mucosa son bajos y están tapizados por células ciliadas no secretoras. A medida que el Infundibulum se estrecha, los pliegues de la mucosa se hacen más pronunciados dando origen a pliegues secundarios y terciarios. El epitelio que tapiza la región media y caudal del Infundibulum es seudoestratif¡cado y contiene células ciliadas y células secretoras no ciliadas. Las glándulas tubulares aparecen sólo en la unión del Infundibulum con el Magnum. A medida que se avanza caudalmente las criptas dan origen a verdaderas glándulas (Solomon, 1983).
En el Magnum el huevo permanece 3-4 horas. Aquí se sintetiza la totalidad de las proteínas de la albúmina o clara. En esta región los pliegues de la mucosa son prominentes y están tapizados por células ciliadas y no ciliadas, las que se hacen más altas caudalmente. Durante el tránsito del huevo estos pliegues son comprimidos y aplastados lateralmente (Solomon, 1983). El Magnum está separado del Istmo por una zona delgada aglandular tapizada por células ciliadas y no ciliadas (Solomon,1983).
Wybum et al.,(1970) describen tres tipos de células en las glándulas tubulares: A, B y C. La liberación de la albúmina es probablemente afectada por la estimulación mecánica del huevo en descenso. Las células responsables de la elaboración de las proteínas de la albúmina no han sido identificadas inequívocamente, pero Kohler et al. (1968), Oka y Schimke (1969) y Wiburn et al. (1970), proponen que las células tipo A de las glándulas serían la fuente de ovoalbúmina mientras que las tipo B serían las productoras de lisozima bactericida. Se supone que la ovomucina y la avidina serían secretadas por la célula epiteliales que tapizan la superficie del Magnum (Kohler et al., 1968; Wiburn et al., 1970).
En el Istmo el huevo permanece 1-2 horas, aquí ocurre el depósito de las membranas de la cáscara. El Istmo es más angosto que el Magnum y sus pliegues menos voluminosos, su límite superior está claramente determinado por la zona aglandular pero su límite inferior es controversial. Está tapizado por un epitelio seudoestratificado columnar con células ciliadas y no ciliadas.
Las glándulas tubulares del Istmo son semejantes en apariencia a las del Magnum, pero sus secreciones tienden a formar largos filamentos a diferencia de la masas amorfas características de la secreción del Magnum. Son estas glándulas las responsables de la producción de colágeno tipo X principal componente de las membranas de la cáscara, esta secreción se inicia a las 3:30 h post ovipostura, alcanza su máxima producción a las 5:00 h post ovipostura coincidente con la presencia del huevo en esta región y luego disminuye hasta desaparecer a las 6:00 h post ovipostura (Fernández et al., 1997; Fernández et al., 2000).
Las fibras de colágeno adquieren paulatinamente una superficie uniforme lo que sugiere un proceso secuencia¡ de fibrilogénesis. El hecho que el colágeno tipo X se ubique exclusivamente en estructuras que nunca se mineralizan, como son las membranas de la cáscara y alrededor de condrocitos precediendo la osificación endocondral, ha hecho que se sugiera que esta molécula tendría un efecto inhibitorio de la mineralización (Arias et al., 1997a). Sin embargo se desconoce aún el papel exacto que el colágeno tipo X jugaría en la mineralización. Aunque las membranas de la cáscara del huevo no participen directamente en el proceso de mineralización de la cáscara, su presencia es indispensable para la formación de la cáscara (Krampitz y Witt, 1979). La perturbación de su formación reduce la mineralización de la cáscara (Leach et al., 1981; Klingensmith et al., 1988; Chowdhury, 1990; Arias et al., 1997b).
En el Istmo rojo o Glándula Tubular de la Cáscara ocurre el depósito de las mamilas lugar donde se iniciará la mineralización de la cáscara. El Istmo rojo se encuentra tapizado por un epitelio columnar compuesto por células ciliadas y células no ciliadas con microvellosidades. Bajo este epitelio se encuentran las glándulas tubulares las cuales inician la producción de queratán sulfato, presente en las mamilas, a las 5:00 h post ovipostura alcanzando su máxima producción a las 5:15 h post ovipostura coincidiendo con la presencia del huevo en esta región (Fernández et al.,1997; Fernández et al.,2000).
Sobre estas estructuras es donde ocurre la nucleación de los primeros cristales de carbonato de calcio, lo cual constituye el origen de las columnas cristalinas que forman la capa en empalizada (Arias y Fernández, 1993). Las mamilas fueron descritas como centros de nucleación de los cristales de calcita (Parson, 1982). Esto implica que las mamilas tienen una disposición de los grupos químicos cargados tal que proveen un molde sobre el cual los iones calcio y carbonato se fijan originando la trama de cristales de calcita.
Así el ácido siálico descrito en la superficie de las mamilas (Cooke y Balch, 1970), que fácilmente se acompleja con los iones calcio (Lura, 1963) así como el queratán sulfato polianiónico (Arias et al., 1992) podrían estar involucrados en la nucleación. Una vez que la cristalización se inicia, los diversos componentes orgánicos de la matriz que unen calcio podrían modular la formación de las columnas de calcita. Estos componentes de matriz, complementarían su acción con la de la anhidrasa carbónica que localiza una alta concentración de iones carbonato, derivados ya sea de bicarbonato o de dióxido de carbono metabólico (Krampitz y Witt, 1979).
La presencia de queratán sulfato (mamilán) desde el comienzo de la formación de estas mamilas, dada sus características físico-químicas en relación a su afinidad por calcio, hace de esta molécula un buen candidato como regulador de la nucleación de los primeros cristales de calcita.
Al abandonar el Istmo rojo el huevo alcanza la Glándula de la Cáscara donde permanecerá aproximadamente 20 horas. En esta región ocurren dos fenómenos: hidratación de las proteínas de la clara lo que hace que el huevo tome estrecho contacto con la pared de esta región y mineralización de la cáscara que se produce por la precipitación de calcio en asociación con una trama orgánica. Esta precipitación tiene lugar en un medio acelular hipersaturado de calcio y carbonato: el fluído uterino. Durante las primeras horas este depósito es muy lento, luego se hace intenso hasta llegar a 330 mg/ h entre las 10 y 22 horas después de la ovulación.
La mucosa de la Glándula de la Cáscara está compuesta por un epitelio que recubre los pliegues en forma de hoja que la forman y por las glándulas tubulares contenidas en estos pliegues.
Al igual que en el Istmo rojo el epitelio de la Glándula de la Cáscara está formado por células ciliadas y no ciliadas con microveIlosidades (Solomon, 1983). Las células epiteliales no ciliadas son las responsables de la producción de dermatan sulfato (ovoglicán), importante molécula de la matriz orgánica de la cáscara. Su producción por las células epiteliales de esta región se inicia a las 5:00 h post ovipostura, alcanza su máxima producción a las 6:00 h post ovipostura, para luego disminuir hasta desaparecer a las 18:00 h post ovipostura (Fernández et al., 1997; Fernández et al., 2000).
La producción de dermatán sulfato (ovoglicán) por las células epiteliales de la glándula de la cáscara es coincidente con la etapa de crecimiento de los cristales de calcita. El hecho que esta molécula sea el principal componente de la matriz de la cáscara hace que sea esperable que ésta esté asociado al crecimiento de las columnas de calcio que forman la capa en empalizada. De hecho, ovoglicán es capaz de modificar la morfología de los cristales de calcita in vitro (Wu et al., 1992, 1994), cuestión que parece depender de su grado de sulfatación (Fernández et al., 2000).
La aparición paulatina de textura cristalográfica concomitante con el depósito de dermatán sulfato (ovoglicán), sugiere que esta molécula podría favorecer el crecimiento de algunas caras cristalinas, posiblemente por inhibir el crecimiento de otras. Durante las dos últimas horas de formación de la cáscara, se detiene la mineralización y se inicia el depósito de cutícula. Luego del depósito de ésta, la Glándula de la Cáscara se contrae y expulsa el huevo hacia la vagina (Solomon, 1983)(Fig. 2).
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Fig. 2. Esquema que resume las etapas de formación de la cáscara del huevo. En la primera columna de la izquierda se señalan las regiones del oviducto y en la fila superior, las horas en las que ocurren tanto la secreción de las macromoléculas implicadas en la mineralízación de la cáscara como el desarrollo de las estructuras que la componen. E. epitelio de revestimiento; G: glándulas tubulares; DS: dermatán sulfato (ovoglicán); KS: queratán sulfato (mamilán); Col: colágeno tipo X. |
Fig. 2. Esquema que resume las etapas de formación de la cáscara del huevo. En la primera columna de la izquierda se señalan las regiones del oviducto y en la fila superior, las horas en las que ocurren tanto la secreción de las macromoléculas implicadas en la mineralízación de la cáscara como el desarrollo de las estructuras que la componen. E. epitelio de revestimiento; G: glándulas tubulares; DS: dermatán sulfato (ovoglicán); KS: queratán sulfato (mamilán); Col: colágeno tipo X.
[ Calcificación de la cáscara ]
El calcio que se deposita sobre la cáscara se obtiene de la sangre, no existe un almacenamiento de calcio en la glándula de la cáscara antes de la calcificación (Hodges, 1969). La formación de la cáscara implica la exportación de 2 g de calcio lo que corresponde a 8 a 10% del contenido corporal de calcio. El 98% de calcio se encuentra en los huesos pero la participación de estos últimos está limitado por el aporte directo de calcio alimentario absorvido a nivel intestinal. El depósito de calcio en la cáscara (150 mg/h) obliga a la renovación total del calcio sanguíneo cada 12 h por día (Nys, 1990; Sauvers y Reviers, 1992).
La principal fuente de calcio la constituye la dieta, el intestino participa directa y activamente en la regulación del metabolismo cálcico, dado que la retención intestinal de calcio pasa durante la formación de la cáscara del 40 al 80%. Sin embargo no todo el calcio que se deposita en la cáscara procede del intestino, una parte tiene su origen en el esqueleto.
En condiciones normales de aporte alimentario de calcio, la movilización del calcio óseo es importante al final de la noche cuando el tracto digestivo ya no contiene suficiente calcio absorvible. Esta movilización de calcio óseo es facilitada por la presencia de hueso medular localizado en la cavidad medular de algunos huesos (Nys, 1990; Sauvers y Reviers, 1992).
La calcificación de la cáscara se produce en la glándula de la cáscara (útero) mientras el huevo se encuentra bañado en el fluído uterino. En este fluído uterino, el calcio y los bicarbonatos se encuentran en concentraciones tan elevadas que el producto de solubilidad de la calcita es superado cien veces. Se considera entonces que este medio se encuentra hipersaturado, de modo que en estas condiciones es posible la precipitación espontánea de calcio (Nys et al., 1991). La concentración de calcio y carbonatos no es el factor determinante de la detención de la mineralización; en el momento que esta se detiene, dos horas antes de la ovipostura, el grado de hipersaturación del fluído es aún sesenta veces superior al producto de solubilidad del carbonato de calcio (Nys et al., 1991).
La detención de la mineralización podría deberse a la inhibición de la mineralización por efecto de la secreción de un inhibidor de ésta. La presencia de fósforo, inhibidor de la formación de calcita (Bachra, 1963) en las capas superficiales de la cáscara y la modificación de la morfología de los cristales en la capa superficial (Quintana y Sandoz, 1978), refuerza esta hipótesis. La inhibición podría deberse a un compuesto orgánico fosforilado, el hecho que en la cutícula se encuentre hidroxiapatita (fosfato de calcio) es una evidencia del rol competidor del fosfato sobre el carbonato por el ion calcio (Dennis et al., 1995). Por otra parte el hecho que cese el depósito de calcio a pesar de mantenerse un medio hipersaturado apoya esta hipótesis (Nys et al., 1991).
[ Conclusiones ]
El ensamblaje de la cáscara de huevo y el proceso de mineralización que ocurre en su formación es guiado por una colección de biomoléculas que son depositadas secuencialmente a medida que el huevo se desplaza a lo largo del oviducto. La naturaleza de estas macromoléculas parece determinar la estructura particular, la orientación y la labilidad de remoción de los cristales de calcita.
Esto significa que subyacente al proceso de formación de la cáscara existe un exquisito control temporal y espacial que determina el momento y forma de nucleación y crecimiento de la fase cristalina, cuyos detalles precisos continúan siendo desconocidos.
Agradecimientos
Este trabajo ha sido parcialmente financiado con el Proyecto FONDAP 11980002.
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