A propósito de la nueva “corriente argentina” en México
INFLUENCIA ORIENTAL EN EL CONTINENTE AMERICANO
Por: Lic. Cristian Medina Febres (Lima, Perú)
Periodista. Director General de la revista GALLOS
Quisiera iniciar el presente artículo saludando a toda la afición gallística mexicana; a la que admiro y conozco gracias a publicaciones como “El Palenque de Oro” y amigos como Flavio Morales (director de esta revista), Dr. José Antonio Arias y al Dr. Edsel Bixler, un verdadero peregrino gallístico y maestro en la materia.
Antes de profundizar en el tema que en esta ocasión abordo, deseo completar la información de la leyenda de la portada No. 160 del Palenque de Oro. En dicha edición aparece un gallo japonés de cola larga (ajiseco, parche blanco y patas azules), producto de un cruce de razas Yokohama con Fénix (ornamentales), criado en el Perú por el señor Douglas Chiong y expuesto en el 2do Campeonato Mundial de Gallos de Combate (Guayaquil, Ecuador), que organizó la Asociación Mundial de Criadores. Este tipo de gallo pertenece al grupo de razas de Exhibición, caracterizadas por la belleza de su plumaje y no por sus cualidades combativas. El Japón tiene una antigua y rica historia gallística. Allá se pelean gallos de raza “Shamo” y sus variedades o sub-razas desde el siglo XVII. Son aves de plumaje corto, altos, pesados, musculosos, con la cola caída y pequeña, cabeza fuerte y cresta triple.
Ahora sí, entremos al grano. No deseo crear polémica pero sí sentar una posición, basada en la historia gallística del Perú y otros países de América.
Revisando la evolución de la crianza de los Estados Unidos, el gallo de pelea de ese país se formó inicialmente en base al gallo Inglés, Irlandés y Español, a inicios del siglo XIX. En 1842 los gallos de raza Sumatra fueron introducidos a los EE.UU. Pero en 1887 llegaron los primeros gallos Asiles de la India, importados por R.P. Clarke de Indianápolis.
Clarke cruzó estos orientales con sus híbridos de Inglés con Irlandés y con sus americanos, logrando aves invencibles en los ruedos de Norteamérica. Por ello H.P. Clarke entró por la puerta grande a Europa. De allí es que muchos criadores americanos, en el intento de obtener aves semejantes a los de Clarke, cruzaron sus gallos con Asiles y otros orientales, como el Shamo japonés. De allí nacieron los Round Head (Hatch cabeza redonda), Warhorses (Caballos de guerra), Shuffers, Mugwumps, Cubens, etc.
Por lo tanto, todos los gallos americanos “puros” llevan consigo –definitivamente- un pequeño pero valioso porcentaje de sangre oriental. Por eso vemos americanos con cabeza circular, cresta de nuez o triple, pluma pegada y no tan larga. Pero también estos ejemplares muestran rasgos fenotípicos del Old English Game (Inglés); como el color oscuro de los ojos, los tarsos (patas) y picos verdes, azules y negros y el penacho o moño en la cabeza. Esos son signos de influencia inglesa y bankiva, no oriental.
En el Perú, al igual que en México, existe la crianza de gallos piqueros pero también se cría el gallo navajero peruano; ambos distintos en tipo, pleito y arma de combate.
Los gallos peruanos a pico y espuela han sufrido constantes introducciones de razas. Durante el Virreinato (Siglos XVII – XIX) se criaba el típico gallo español; pero más adelante llegaron los orientales como el Asil, Shamo, Malayo y cruza de estos, en los barcos que importaban el guano de isla del Perú. Lo mismo sucedió en casi toda Sudamérica, como en Colombia, Ecuador, Argentina, Brasil, Chile, Venezuela, pero en distinta época.
La república de Chile, durante la guerra del salitre con Bolivia y Perú (fines del siglo XIX), recibió la ayuda económica y militar de Inglaterra y, de paso, llegaron muchos ejemplares ingleses en los barcos militares y comerciales británicos. Esos gallos se cruzaron con los criollos chilenos de tipo Shamo y surgió un ave más rápida, heridora al cuerpo y con el poder y maña del oriental. Criadores chilenos de la talla de don Carlos Fabres (Q.E.P.D) o don Ricardo Chereau lograron gallos extraordinarios, producto del cruce de orientales con ingleses, americanos y cubanos.
Otro país emblemático en la afición gallística es Cuba, tierra de grandes criadores y muy buenos gallos de tipo español. Allí nació don Rafael Madrigal, hijo de inmigrantes españoles. Siempre se destacó como buen criador pero no alcanzó la cúspide sino hasta el año 1954, en que sorprendió a los aficionados cubanos con sus cruzas de gallos asiles; los que marcaron una nueva era en la historia gallística de Cuba. Madrigal fue el Rey de los gallos en su país desde 1954 hasta 1960, cuando emigra a Puerto Rico.
América gallística se puede dividir en tres grupos, de acuerdo al fenotipo de sus gallos. En el primero se encuentran los países con influencia Bankivoide (español, cubano, Inglés): Venezuela, Colombia, todo Centroamérica, el Caribe, México y EE.UU. El segundo es el grupo de influencia oriental; integrado por Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Chile. El último grupo es el intermedio Bankiva-Oriental, que lo conforman Perú y Ecuador.
De todos los países de América del Sur, el Perú tiene un gallo superior y competitivo para las peleas con espuelas artificiales (espina de pescado, plásticas, carey, etc.). ¿Por qué? Gracias a que en nuestro país está permitida la importación y exportación de aves de combate, las leyes no prohíben las peleas en ninguna provincia y los criadores pueden salir con sus gallos a competir en cualquier rincón del mundo. El piquero peruano es fuerte y movido como el oriental, no es pesado pero rápido como el Inglés, acertado y combativo como el español. Unos pegan a la cabeza, otros al cuerpo y tiran agarrando las plumas del lomo, pecho y alas, no sólo de la golilla.
Es cierto que en Ecuador, Perú y Chile se usan espuelas largas (más de 5 centímetros), pero con estas armas sólo pelean los gallos de más de 5 libras o los que tiran al cuerpo y abren muy bien las patas para herir. El tamaño de arma aún no está reglamentado, es de acuerdo al criterio del gallero.
La mejor prueba del nivel del gallo a pico y espuela peruano son los trofeos de Oro que obtuvo nuestro país en el 1er, 2do y 6to Campeonato Mundial de Gallos de Combate, realizados en Lima (2000), Guayaquil (2001) y Nicaragua (2006), respectivamente. Los piqueros peruanos se impusieron a los colombianos, ecuatorianos, chilenos, portorriqueños, dominicanos, españoles y americanos (Miami), en la mayoría de peleas, porque tienen en su sangre un toque oriental que les da mayor resistencia a las heridas y maña para evitar los ataques del rival.
Hace pocos años, algunos criadores caribeños llevaron huevos de asiles criados en el Perú para cruzar con sus gallos, debido a que no pueden ingresar aves vivas a sus países de origen. A cambio, dejan sus gallos que aportan al peruano en acierto y velocidad.
El reglamento de la Sección Nacional de Aves de Combate de México exige tener gallos finos, rematadores, de una clase extraordinaria, porque se pelea con espuelas pequeñas o con cuarto de redonda. Me pregunto: ¿sólo el americano y el español son finos? La finura, entiendo, es la casta, las ganas de pelear hasta la muerte, buscando vencer o morir matando y es patrimonio de todas las “razas de combate” porque para eso fueron creadas.
Sabemos de la introducción de gallos argentinos (tipo oriental) en México y no podría opinar de la calidad de las aves que han llegado porque no sé de que criadores provienen. Pero puedo aportar diciendo que el gallo argentino-brasileño es un oriental descendiente del Shamo, Asil Madrás (gigante), Calcuta y Tuzo; con un peso de 6 a 8 libras. Son un poco lentos, empujadores, que tiran a la cabeza y al cuello. Pelean con púas plásticas o metálicas pequeñas (2 cm), con la punta roma. En el Perú no se cruza con este tipo de gallo por ser muy grande y pesado. Los criadores peruanos prefieren cruzar con gallos chilenos, que tienen ¼ o 1/8 de oriental japonés e Inglés, o con asiles en 1/8 o 1/16 cruzados con español o caribeño.
El otro tipo de gallo que se cría en nuestro país es el Navajero Peruano. Es prácticamente una raza, por su homogeneidad en fenotipo y genotipo. Es un ave con influencia inglesa-española y malaya. También tuvo en sus orígenes cruces con gallos Franceses y Belgas (Grand Combattant du Nord), bankivas grandes de pluma suelta.
El gallo de pelea a navaja del Perú es grande, con un peso entre las 7 y 10 libras, plumaje brillante y fuerte. De cola semi-levantada, patas azules, blancas, negras, amarillas y también manchadas (como el Malayo). A diferencia de los argentinos, brasileños y japoneses, estos gallos son muy violentos, rápidos y acertados, pero atacan al cuerpo. Utilizan una navaja, llamada “Hoja de Olivo”, en la pata izquierda, de unos 7 a 8 centímetros de longitud, con doble filo y punta. Las peleas duran como máximo 3 minutos, pero mayormente se definen en los primeros 20 segundos. El registro de estos animales es increíble y pueden soportar heridas por el toque oriental que llevan consigo.
En conclusión, vemos que en toda América existe un porcentaje variado de sangre oriental. Y si queremos alcanzar el éxito, deberemos:
- Conocer el origen de nuestros reproductores.
- Cruzar las aves de acuerdo al tipo de arma y reglamento de peleas.
- Saber que sólo la selección y constancia nos hará merecedores del aplauso y reconocimiento para nuestros queridos gallos de pelea.
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