EL DOGO ARGENTINO
Texto: Rubén Passet Lastra - Artículo publicado en la revista "Gruñi2" - Edición N°19 - Octubre/Noviembre 1997 (Argentina)
Hablar de Dogos Argentinos es hablar de los Nores Martínez, de cazadores, de montería, de monte y jabalíes y en todo esto también está involucrado el Sr. Rubén Passet Lastra. Conservaba como uno de sus más preciados tesoros más de 300 cartas de los Nores, como él decía... Prueba ésta de una amistad de años, por eso tal vez le gustaba que lo mencionen como un poco padre de la criatura. Se jactaba de ser uno de los cuatro primeros jueces nombrados en lo inicios de la Federación Cinológica Argentina, y no con poco orgullo confesaba que en 1963, siendo presidente de la Comisión de pedigríes de la Federación Cinológica que aun no está reconocida y estando como vocales los señores Marcos Adler y Alfredo Basualdo, hizo el estudio correspondiente de la raza que fue aprobado por los vocales sobre tablas el día 23 de marzo de 1964, y por la comisión que presidía John O'Farrel, miembro del Comité Canino de la Sociedad Rural , el 20 de mayo de ese mismo año. Recordemos que 1964 es el primer año de actividad de la Federación Cinológica Argentina. Juez especialista de 39 razas y asesor del Comité de standard de los EE.UU., juzgó en las más diversas partes del mundo. En 1997 escribió un material para colaborar con la historia del Dogo Argentino, que también es parte de la suya. (En la foto Agustín Nores Martínez y Rubén Passet Lastra).
Dada la trascendencia que ha adquirido en el mundo la raza Dogo Argentino y la serie de versiones sobre sus orígenes, aptitudes y conformación, se hace necesario, basándose en concretos datos de estricta autenticidad, establecer la total veracidad de aquellas.
Debemos empezar por establecer la verdad histórica, que, pese a estar al alcance fácil de cualquier estudioso, ya que es una de las poquísimas razas que los propios creadores han dejado establecido cada uno de los elementos genético - radicales usados y cuál es la finalidad con que se los incorporó, hay quienes se permiten emitir teorías completamente alejadas de la palpable realidad.
Hoy podemos ofrecer estas límpidas conclusiones los que tuvimos la suerte de abrevar en la fuente creadora y que aunque confiamos plenamente en ella, la podemos ratificar con tareas investigativas atestiguadas por serias personalidades que, de una u otra forma, colaboraron, presenciaron las tareas de cruzamiento y hasta en algunos casos aportaron ejemplares consagrados a efectuar las mestizaciones tendientes a la consecución del objetivo aspirado.
Lo antedicho nos ha conducido a finales del siglo XIX y principios del actual siglo XX en la muy mediterránea argentina provincia de Córdoba donde las costumbres hispanas habían quedado prendidas en diferentes aspectos de la vida y que se reflejaban en el alboroto que producía la rondalla "Juventud de España" al pasar por las calles de la capital, o las romerías destellantes de colores de los mantones o los sones de dulzainas y gaitas llenando los aires de hispánica gracia y si bien no llegaron incorporar a las costumbres las corridas de toros las reemplazaron por la riña de gallos y la más brutal y emotiva pelea de perros.
Tiempos de peleas y apuestas
Fue así que, en oscuros galpones de los suburbios o en las quintas, muchas veces lujosas, donde el derroche del poder en sus diferentes formas se manifestaban en sus respectivas capacidades apostativas, hacían de las riñas caninas el motivo de las reuniones de fin de semana.
Lo antecedente fue motivo para que se criaran y se seleccionaran perros destinados a las cada vez más cruentas peleas.
Se usaron los de razas puras o mestizos y se idearon cruzamientos destinados a aumentar la capacidad pugnativa de los destinados a esas contiendas. De esas combinaciones hubo una fórmula más asiduamente repetida por exitosa. Era la integrada Bull Terriers, Boxers, algunas veces Bulldog Inglés y muy insistentemente unos mastines heredados de los conquistadores españoles y que llegaron a Córdoba en su deambular por las tierras de esta parte de América.
Estos perros resultaban algo así como invencibles en los reñideros de aquellas épocas.
Tenían tamaño y contextura que los hacían respetables ante sus rivales. De una insensibilidad extrema ante los dolores proporcionados por el trámite de aquellas bárbaras confrontaciones. Su valor era tal, que podían llegar al sacrificio de sus vidas antes que ceder en el combate.
Tal llegó a ser su eficacia que se convirtieron en triunfadores exclusivos y como consecuencia la crianza de los peleadores se hizo casi únicamente con estos perros, formándose verdaderas familias y cruzándolos entre ellos hasta formar una verdadera raza a la que se denominó en un principio como "Perro de Pelea Cordobés" y más tarde "Viejo Perro de Pelea Cordobés".
Las peleas y con ellas los perros que aquí evocamos, se hicieron cada vez más populares.
No podría dejarse de tocar el tema en el patriarcal hogar del Dr. Antonio Nores y la señora Isabel Martínez Berrotarán, ya que el jefe de familia además de caballeresco galeno era cazador y cinófilo de alma.
Entre elogios y críticas se desliza han en estas conversaciones, que era lamentable que tanta bravura, tanto coraje y eficiencia para la lucha se derrochara en actos tan inútiles. Además, seguramente llegaría un día en que tales manifestaciones serían prohibidas, como ocurría en otros países y los ruedos quedarían vacíos y tras ellos desaparecerían estos bravo ejemplares. Tal vez si se lo convirtiera en actores de luchas útiles su bravura sería noblemente considerada y salvado su destino.
Surge la Idea del perro de caza mayor
Este razonamiento quedó prendido en la cabecita del entonces niño homónimo de su padre y cuando llegó a los límites de la adolescencia y regresando de haber presenciado con su hermano Agustín una pelea de los peleadores cordobeses le participó a éste su decisión de transformar el árido luchador en un perro de caza mayor útil, porque su combatividad se emplearía para batir las plagas animales que depredaban el agro, como lo eran el jabalí, el puma, el zorro colorado, algunas otras especies, autóctonas o no, que pululaban sobre todo en lo montes que les servían de refugio.
Desde ese momento los dos hermanos, Antonio y Agustín Nores Martínez, consagraron los momentos que así se lo permitían sus estudios a la elaboración de la nueva raza.
De no ser que adjudico a una ignorancia supina o, al menos, a una falta de información fundamental, calificaría de calumniosa la afirmación de algunos pretendidos mentores de la raza criolla, que arriesgan afirmar que en principio los Nores Martínez quisieron hacer una raza de perro de pelea o querer dudar si fue una decena el número de razas utilizadas para la consecución de ese soberbio cánido de Caza Mayor.
A efectos de reproducir la verdad histórica, aún a riesgo de aparecer ante el lector como reiterador de cuestiones conocidas por los medianamente informados sobre Dogos o caer en el extremado detallismo expondré a continuación los porqués, cómo, con quién y de quién se obtuvieron los elementos constitutivos del sujeto motivo de esta.
Comenzaremos por desvirtuar el infundio de que el primitivo propósito fue el de hacer un perro de pelea.
¿Valía la pena producir mas de lo mismo?
Aunque no existieran, y existen expresas declaraciones de la autoría de la raza, para comprobar que en ningún momento se tuvo ni remotamente aquel objetivo, basta decir que los primeros cruzamientos se hicieron con ejemplares de la raza Pointer y a continuación con Gran Danés, razas ambas ineptas para la finalidad que se pretende imputar. Además, teniendo como base el exitoso peleador cordobés ¿Valía la pena ponerse a trabajar en semejante tarea para producir más de lo mismo?
Por el contrario la propuesta de convertir el impráctico peleador en un útil perro de Caza Mayor destinado a combatir las especies que dañaban el agro, no solo justifica la magnitud del intento, sino también la inclusión de una raza como el Pointer que probablemente dotaría de sus grandes condiciones olfativas al nuevo ser ideado, virtud de la que el usado como base era totalmente carente y que, sin duda alguna sería imprescindible para la futura función de ubicar y perseguir a la salvajina.
Comenzando con el Pointer traído de Francia
El primer Pointer que ingresa en la formación de la raza fue un importado de Francia que el Ingeniero Miguel Arrambide le había obsequiado al padre de los Nores, llamado "Zug de Tregroaz".
La incorporación anterior dio resultado, los cachorros obtenidos comenzaban a tener condiciones olfativas, en vista de ello se insistió con la misma sangre, usando para ello un hijo de "Zug" y de la perra francesa "Hantipe Saint Fargeant" que se llamaba "Champion".
El éxito de la combinación estribó en gran parte que los dos animales importados antes mencionados eran merecidos campeones de estructura y trabajo en su tierra natal.
En Búsqueda de las dotes olfativas
El constante deseo de proporcionar dotes olfativas venteadoras en los sucesivos cruzamientos es que se usan otros Pointer y hasta en la reconstrucción efectuada por Agustín Nores Martínez, nos cupo intermediar en un envío de un ejemplar por parte de Dr. Magnelli Ferrari a Esquel para realizar uno de los últimos cruzamientos en esta segunda etapa que serviría de punto de partida para todos los Dogos Argentinos con pedigrí en todo el mundo.
Pero no todo era conseguir un perro valiente capaz de arriesgar su vida en la lucha y poseedor de un gran olfato que le permita detectar la presencia de la presa a distancia y en su encarne. Había que resolver el problema que, una vez ubicada aquella y enfrentada, no habría que darle oportunidad que impusiera su potencia ante un luchador de no mucha talla y peso, que, aun en jauría de cuatro o cinco, estaba muy debajo del peso de un chancho que en oportunidades superaba los doscientos kilos.
En la búsqueda de peso y tamaño y cabeza
En búsqueda de la solución a este problema de tamaño y peso los Nores Martínez recurrieron al servicio de un Gran Danés, el "Ney", también de propiedad de su padre e hijo de una perra de pedigrí propiedad de su tío Rogelio Martínez, llamada "Tigresa de Basquerville" y de "Sultán", cuyo propietario, el señor Gastón Degoy era dueño del hotel "Kiosco Parisien" en la localidad de Santa Rosa de Río Primero de la provincia de Córdoba.
Como el problema del tamaño fue una constante para Antonio Nores Martínez y su colaborador hermano se usó en los cruzamientos a "Fox", un gigantesco Gran Danés, hijo de ejemplares importados de Alemania por el que fuera Director del Zoológico de Córdoba, señor Sherer. Este perro era de propiedad de don Carlos Cuadro del Viso, y se lo uso varías veces en el trabajo genético, aún cuando ya Agustín residía en Esquel.
Los Daneses no solo dieron peso tamaño sino que otorgaron cabeza a nuevo espécimen.
Todavía faltaba una poderosa mordida
Otras necesidades acuciaban para conseguir el Cazador Mayor anhelado. Una y principal era obtener la más amplia y poderosa mordida, producto de una correlacionada mandíbula. El encargado de transmitir semejante condición fue el rechoncho y musculoso Dogo de Burdeos, quizá no muy puro, que proporcionó don Nicolás Milkelevich, que en la Falda del Carmen, lugar cercano a Alta Gracia, era encargado de un campo perteneciente al Dr. Antonio Nores (padre).
Si de la pureza de sangre se podía tener algunas dudas, no así de su tipo y de la capacidad de lucha contra los pumas de la que hizo gala reiterativa mente.
Sobre este cruzamiento no se insistió en demasía, pues al creador de la raza no le gustaba la tonalidad amarillenta que transmitía el pelo y que era muy difícil de eliminar.
Sin embargo también se usó un descendiente de ese perro fruto del cruzamiento con una perra Bull Terrier que el mismo Milkelevich proporcionó a los creadores.
El propósito de incluir genes de Irish Wolfhound para incentivar el espíritu de lucha contra las fieras y aumentar el tamaño, no pudo ser cumplido en un principio por un ejemplar puro ya que esos Galgos Irlandeses fueron siempre difíciles de conseguir en nuestro país. Hubo que recurrir a "Nahuel" que era hijo de una perra pura importada por la señora Alicia Lalor de Parodi Cantilo que con su esposo eran propietarios del hotel Tunkeleng de Bariloche y que habiendo traído la perra de Irlanda y no consiguiendo aquí macho para servirla, resolvieron aparearla con un Danés. Naciendo de dicha unión "Nahuel" y "Don Patricio" que resultaron excelentes cazadores de jabalíes.
Introduciendo Irish Wolfhound Puros
Recién, tiempo después, se usaron en los cruzamientos Irish Wolfhound puros de pedigrí, como lo fueron "Max de Wipoomil" y una hembra, importados por ese gran maestro del periodismo que fue Don Natalio Botana, director del legendario diario "Crítica".
Es recién, cuando Agustín Nores Martínez ocupa la Embajada Argentina en Canadá es que a pedido de su hermano Antonio trae a "Gelert of Tipperi" y más tarde a la Campeona Americana y Canadiense "Sheela Alana de Otawa", quienes tuvieron por misión, además de la faz instintiva propia de los perros de caza, el solucionar problemas de perdida de tamaño. Razonable obsesión: la falta de tamaño. Pensar que hay jueces que se pasan queriendo limitar la altura, sin darse cuenta que los creadores de la raza lo que realmente limitaron fue la falta de tamaño y armonía.
El aporte del Mastín de los Pirineos
En el cocktail de razas que se van integrando llegamos a una que acentuará el blanco manto, lo hará adaptable a todos los climas, rústico y fuerte y acentuará tamaño, altura y talla. Nos estamos refiriendo al Mastín de los Pirineos, que hizo su aporte mediante dos ejemplares importados de los Estados Unidos procedentes del criadero de Marjorie Butcher ubicado en Nueva York.
Estos ejemplares, que llevan los números uno y dos del Registro Genealógico del Kennel Club Argentino, están inscriptos con los nombres de "Cote du Neige Pavanne" y "Cote de Neige Pavanne du Nort" respectivamente y que Agustín Nores Martínez llama familiarmente por sus apodos de "Josefina" y "Napoleón". Estos pirenaicos hicieron al Dogo Argentino heredero de las virtudes esperadas, pero también le ligaron sus característicos dedos aberrantes que aún aparecen en algunos ejemplares.
Hemos referenciado sin seguir un orden cronológico algunas de las razas de las que se sirvieron los creadores para conseguir el extraordinario y único perro originario de nuestro país y así reconocido por las instituciones directivas de la cinofilia argentina así como por la Federación Cinológica Internacional, pero para completar el panorama de su formación nos resta referirnos al grupo racístico que integró la unidad fundamental y quienes reingresaron para reasegurar atavismos convenientes. El Perro de Pelea Cordobés se había nutrido de los genes de los Mastines que habían traído los españoles colonizadores, de los Bull Terriers, Boxers y Bulldog Inglés. De estos mismos se creyó conveniente reingresarlos para reforzar algunas de las condiciones loables y que no se querían disminuir o quizá perder definitivamente. Fue así que los Bulldog Inglés que aportaban su cuota de tenacidad y amplitud de pecho se reincorporaron con un perro perteneciente a un señor Brusco, pero cuyo nombre y número de pedigrí no pudimos confirmar y otro ejemplar totalmente blanco y que tenia el muy británico nombre de "John Bull" y era de propiedad de Dr. José Arce, quien lo había importado de Inglaterra.
Como dato anecdótico pero valedero para la historia de los Dogos registrados haremos una referencia a un Bulldog de pertenencia de don Benito Demaría a cuya casa de la calle Rafaela de Buenos Aires hubimos de concurrir para usarlo en la reconstrucción de la raza.
Fortificando la Insensibilidad al dolor
Los Bull Terriers fortificaron la aptitud de insensibilidad al dolor, tan necesaria en un combatiente contra los poderosos enemigos que diezman la industria agropecuaria, tuvieron su encargado de transmitir el refuerzo de esos dones por intermedio de "Centauro" de propiedad del Mayor Sebastián Baldasarre y que en 1930 llegó a Córdoba procedente de La Plata. Otro Bull Terrier que insufló las mismas condiciones del anterior fue "Don Quijote de la Mancha " (para los "íntimos" "Don Key") hijo de perros importados de Inglaterra por la familia Martínez de Hoz. Hubo algunos otros servicios de esta británica raza, pero entre ellos alguno que transmitió su sordera, mal que costo mucho eliminar.
Pese a que la raza Boxer o Bulldog Alemán como se lo denominaba en los principios del siglo XX en Córdoba, no ha sido discutido cointegrante de la fórmula genética del Perro de Pelea Cordobés ni la posterior participación en la formación de nuestro Dogo Argentino, sólo se los recuerda por haber pertenecido a quienes fueron sus propietarios y es así como se menciona a ciencia cierta como la cobertura del perro de los doctores Cafferata o del boxer del que después fuere Vice presidente de la República Argentina , Dr. Enrique Martínez.
Un cocktail de 10 maravillosas razas
Con lo referido hemos puesto en evidencia, con claras evocaciones la evolución que con sacrificio, sapiencia, y tenacidad convirtió el perro de Pelea Cordobés en la primera raza argentina, además queda debidamente acreditado que la composición genética es el producto de la conjunción de diez razas, las que enumeramos a continuación indicando la cualidad virtual transmitida y así tenemos que el Perro de Pelea Cordobés legó a sus descendientes combatividad, el Pointer: venteo olfativo, el Gran Danés: tamaño, el Boxer: mansedumbre y vivacidad, el Bull Terrier: insensibilidad al dolor, El Mastín de los Españoles: rusticidad y potencia, el Bulldog Inglés: proporcionó amplitud de pecho y valor, el Dogo de Burdeos: mandíbula contundente, el Irish Wolfhound: instinto de cazador de fieras y el Mastín de los Pirineos: complementaría el cuadro dándole al nuevo ejemplar de Caza Mayor el color blanco y el tamaño, tan necesarios para la función que se dedicaba el cánido que nos ocupa.
Sería pecar de ingenuidad creer que todos los pasos descriptos fueron firmes y sin contratiempos. Muchas fueron las veces que hubo de darse marcha atrás y eliminar lechigadas enteras, pero al final el trabajo tozudo conseguía del éxito buscado.
Los dos hermanos mancomunados en aquel esfuerzo, Antonio Nores Martínez y Agustín Nores Martínez, el primero como ideólogo y el segundo como colaborador y a la postre realizador de la raza deben ser considerados en un pie de igualdad en la autoría del Dogo Argentino, porque si bien primero fue proyecto la realización, los dos trabajaron en ella desde el primer día conjuntamente y el segundo dio las puntadas finales, fue el gran difusor y por fin obtuvo, mediante denodados esfuerzos de toda índole el reconocimiento de la raza por la Federación Cinológica Argentina el 23 de marzo de 196 4, la Sociedad Rural Argentina el 20 de Mayo del mismo año y la Federación Cinológica Internacional nueve años más tarde.









EL VIEJO DOGO
Acércase lamiéndome la mano
y se tiende a mis pies pausadamente.
Tiene sueño mi perro inteligente,
mi viejo gladiador cordillerano.
Se ha dormido pensando en un lejano
paisaje cetreril porque es valiente,
y sueña con un duelo a garra y diente
en el mallín, el bosque o el pantano.
Viejo dogo: descansa que ya es hora,
mientras mi gratitud te condecora,
y en el armiño de tu piel sin brumas
grabándote corales y rubíes,
con dagas de marfil los jabalíes
y con tridentes de carey, los pumas!!
Alejandro Nores Martínez
Dogo Argentino...Su Historia
Una raza creada a principios de siglo, bajo la idea de un adolescente por ese entonces, el Dr. Antonio Nores Martínez; Fue después de llegar de presenciar una riña de perros, como en ese momento, al mayor de los hermanos, Antonio, se le ocurrió crear una nueva raza, pudiendo utilizar como "base" al "Viejo Perro de Pelea Cordobés", era el perro que se utilizaba para las riñas en la época, excelente para el combate, una resistencia e insensibilidad al dolor fuera de lo común, pero totalmente inútil para otra función que no sea las riñas. Fue así como los hermanos Nores decidieron poner manos a la obra, consiguiendo varios vientres de Viejo Perro de Pelea Cordobés y utilizando como refugio un corralón cedido por su tío, fue como empezaron su maravilla genética. La idea desde un principio fue crear un perro de caza mayor y lo lograron, vaya si lo lograron, es el que hoy conocemos como Dogo Argentino, producto de tantos sacrificios de ambos hermanos, tras la muerte de Antonio que lo mato para robarle unas pocas monedas, un mísero delincuente, una de esas personas que como su vida es miserable piensan que la de los demás es igual, le dio muerte de un escopetazo para luego huir. Luego de la muerte de Antonio y Agustín quedar liberado ya que se encontraba detenido por problemas políticos, el mismo tubo que encargarse de reconstruir la raza, no le fue fácil, tubo una ardua labor al emprender nuevamente semejante tarea solo, pero el tiempo le dio sus frutos.
Reconocimiento oficial de la raza.
La raza fue reconocida oficialmente tras una intensa lucha de Agustin, en el año 1964, siendo el Sr. Ruben Passet Lastra presidente de la comision de pedigrees de la Federacion Cinologica Argentina y estando como vocales los señores Marcos Adler y Alfredo Basualdo hizo el estudio correspondiente de la raza que fue aprobado por los vocales sobre tablas el dia 23 de marzo de 1964, y por la comision que presidia Jhon O'Farrel, miembro del comite canino de la Sociedad Rural , el dia 20 de mayo de ese mismo año, y reconocida por la Federacion Cinologica Internacional el 31 de julio de 1973.
Su Creador
Fue el Dr. Antonio Nores Martínez, profesor de la Trisecular Universidad Nacional de Córdoba, jefe de salas en hospitales nacionales y provinciales y director de traumatología del Hospital Militar de aquella ciudad. En 1928 el Dr. Antonio Nores Martínez redacta el standard oficial definitivo y que por primera vez se dio a publicidad en la revista Diana de mayo de 1947.
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Dr. Antonio Nores Martínez |
"El más perro de todos los de presa |
Cómo debería ser el perro de montería que los hermanos Antonio y Agustín Nores deseaban crear.
El perro de montería debería ser ágil, fuerte, rápido y sufrido. De buen olfato , pero "venteador" y no rastreador, esto hace que encuentre mas rápido a la presa, cortando el rastro de la misma, y valiente a toda costa, capaz de hacer presa hasta la muerte como ya lo han demostrado los dogos tantas veces. Debe reunir en si las condiciones necesarias para que cuatro a cinco perros constituyan una jauría mas que suficiente para dominar con facilidad un padrillo de jabalí que en nuestro territorio a veces superan ampliamente los 150 Kg . y un solo dogo sea capaz de dar cuenta de un zorro gris o colorado, o un puma (incluso los de zonas montañosas que suelen ser mas grandes). Sin dejar de lado pecaries con que también contamos.
Razas que intervinieron en su formación.
La base fue el "Viejo Perro de Pelea Cordobés" (mezcla de Mastín Español, Bullterrier, Bulldog Ingles y Boxer). Animal extraordinario para el combate, de valor y resistencia tremendas para la lucha; morían peleando, no rehuían al encuentro jamás, pero carecían de olfato y velocidad y su ferocidad para sus congéneres los tornaba inútiles para la caza, ya que se peleaban entre ellos y era imposible cazar con dos o más de estos perros. El "Viejo Perro de Pelea Cordobés", que era casi siempre blanco y algunos con manchas barcinas (rojizas), se le fue agregando en distintas corrientes de sangre, para evitar la consanguinidad, El "Gran Danés Arlequín" o "Dogo de Ulm" con el objetivo de darle mas alzada y buena cabeza. El "Bulldog Ingles", "Boxer" y "Bullterrier", para acrecentar su valor, intrepidez, resistencia, insensibilidad al dolor y tenacidad en la lucha. El "Mastín de los Pirineos" les dio mamado, rusticidad, olfato, acentuó el manto blanco, le dio fuerza y resistencia y en especial esa adaptación a todos los climas, típica en esa raza de montañas. El "Pointer Ingles" es el especial responsable del olfato del Dogo y a el se le debe la cualidad del venteo. El "Irish Wolf Hound" les ha dado velocidad y es , junto con el "Gran Danés" y el "Dogo de los Pirineos", a quien debe el Dogo su talla. El "Dogo de Bordeaux" se introdujo por su fuerte mandíbula, su potente cabeza y su gran valor. Para evitar los efectos nocivos de la consanguinidad fue menester formar varias familias, que surgían de dos grandes ramas que el creador llamo la familia "Araucana" y la familia "Guaraní", fueron muchos también los ejemplares de cada raza que se usaron para los servicios.

Dr. Agustín Nores Martínez, con uno de los Daneces que intervinieron en la formación de nuestro Dogo.
Mastín Español?
Cuando solemos leer que en el Viejo Perro de Pelea Cordobés corría por sus venas sangre de Mastín Español entre otras razas, (Bullterrier, Bulldog y Algo de Boxer), no es mas que un error de interpretación, dado que al perro que se refieren los Nores es un tipo de Alano o también llamado de Presa, no siendo justamente el Mastín Español. En el libro de Agustín Nores Martínez, Historia de Dogo Argentino, Editorial Albatros, en la pagina n°47 donde nombra las razas que formaron el Viejo Perro de Pelea Cordobés, dice lo siguiente cuando se refiere al que el creyera como Mastín Español: Durante mucho tiempo, he investigado para llegar a tener una imagen física cabal del tipo de perro, que los Españoles habían traído a la conquista y que tanto temor produjo en los indígenas. La incógnita - que me perturbó por muchos años, pudo ser develada merced a unos manuscritos Italianos de 1445 y otros posteriores, en el que se ha dibujado, entre los ardides de la guerra, un perro "Alano", que equipado con un arnés especial, servia para ser lanzado contra la caballería para desbaratarla con los ladridos y con el fuego que portaban en una mochila. Y la silueta y el detalle de tal "Perro Alano", coinciden hasta en minucias con el Dogo Argentino, (que ninguna relación tiene con las características del Mastín Español si lo comparamos). Dado que aquí también el los menciona con el nombre de "Alano" como también lo identifican los Españoles los Alanos mal identificados como Mastines, habían sido traídos por estos en el siglo pasado y aun con mucha anterioridad, puesto que en la conquista de América, ya se usaron para la persecución del indígena y en la guerra de la conquista. En EE.UU., Cuba y Brasil, se usaron hasta el siglo pasado, para la persecución de esclavos que intentaban tomar el camino de la libertad. Lo que quiero decir con todo esto es que dentro de las cuatro razas que formaron al Viejo Perro de Pelea Cordobés, la citada como Mastín Español, no es tal Mastín Español propiamente dicho que conocemos hoy día, sino un perro más semejante a lo que hoy conocemos como Presa Canario (hoy Dogo Canario) o Alano Español, razas antiquísimas que vienen cultivando los Hispanos.
Dogo Argentino, creado para la caza mayor?
Desde un primer momento la idea de los Hermanos Nores fue crear un perro de caza mayor, partiendo de la base del Viejo Perro de Pelea Cordobés y a este añadirle otras razas para ir formando el tipo de perro al que ellos aspiraban. Es así que una vez conseguidos los primeros diez vientres del Viejo Perro de Pelea e instalados en el corralón de su tío ubicado en Alta Córdoba, las primeras cruzas que estos hicieron fueron con "Gran Danés" y "Pointer", dado que al Viejo Perro de Pelea entre las cosas que le faltaban para ser un perro de caza mayor era tamaño y olfato. La idea en un principio fue utilizar el "Irish Wolf Hound" pero al no haber en el país ejemplares de esa raza, los hermanos se conformaron usando en ese momento al "Gran Danés", muchos años después si pudieron introducirle sangre al Dogo de "Irish Wolf Hound" y aportarle su gran tamaño y velocidad. Mucha gente afirma y asegura que los hermanos Antonio y Agustín quisieron crear desde un primer momento un perro de pelea, pero que sentido tendría eso, si en ese momento estaba vigente el "Viejo Perro de Pelea", un perro excelente para el combate, que moría peleando, que lógica hubiera tenido ponerse a trabajar en mas de lo mismo; al haberse hecho las primeras cruzas con "Danés" y "Pointer", razas que precisamente no se destacan para el combate debemos descartar tal teoría. Pero siempre existió y aún existirá gente que le da una interpretación distinta sin analizar concienzudamente las cosas (no estaría mal el discenso sino fuera como en algunos casos mal intencionado o descalificatorio).
Dr. Agustín Nores Martínez en su casa de Esquel, Chubut, Argentina
Standard
Standard con leves modificaciones hechas por el Dr. Agustín Nores Martínez sobre la base del standard original redactado por su hermano el Dr. Antonio Nores Martínez, allá por el año 1928 y dado a publicidad por primera vez en la revista Diana de Mayo de 1947. Este standard se encuentra en el libro Historia del Dogo Argentino, autor Dr. Agustín Nores Martínez, Editorial Albatros - año 1978.
CRANEO:
Macizo, convexo en el sentido antero-posterior y transversal por los relieves de los músculos masticadores y de la nuca.
CARA:
Del mismo largo que el cráneo, es decir que la línea que une las dos apófisis orbitarias del frontal, esta a igual distancia del occipucio y del borde alveolar del maxilar superior. (Hemos separado cráneo y cara, pero ambos constituyen en su conjunto la "cabeza" del Dogo que es típica, como ya se ha explicado in-extenso en mi libro El Dogo Argentino, pertenece al tipo "mesocefalico" y debe tener un perfil convexo-cóncavo, es decir, el cráneo convexo por el relieve de la inserción de los músculos masticadores, clásico del perro de presa tipo "masticador" y la cara u hocico ligeramente cóncava hacia arriba, propia del perro de gran olfato, es decir que tiene cráneo de masticador y cara de olfativo, en cuanto hay en ello una interección funcional: el ventear alto. Arcos cigomáticos muy separados del cráneo, con fosa temporal amplia, para la cómoda inserción del músculo temporal, uno de los principales masticadores. Los arcos cigomáticos deben ser fuertes, con mucho hueso y salientes para dar firme inserción al músculo masetero que es grueso y con su cara superficial fuertemente convexa. Este músculo originado en el arco cigomático de cada lado de la mandíbula superior, alcanza mas allá de la rama de la mandíbula, lo mismo por debajo que por detrás y consta de tres capas parcialmente separables, que se agarran una por dentro y otra por fuera del maxilar inferior. En su parte media, a la altura de la fosa masetérica, forma un nódulo que da a la cara del Dogo un aspecto característico de perro de presa y típica la potencia de la mordida. Otro músculo masticador que da forma inconfundible a la cabeza del Dogo, es el temporal que es voluminoso y fuerte, se fusiona en parte con el masetero y tiene su origen en la fosa temporal y el ligamento orbitario, insertándose en la apófisis corono de la rama ascendente del maxilar inferior o mandíbula. Este músculo cuando esta bien desarrollado, constituye a la convexidad del cráneo del Dogo, al redondear en la superficie los huesos craneanos. El juez al palparlo notara esa masa muscular que da la forma típica al cráneo de masticador. En tercer lugar como músculo masticador, esta el occipito-mandibular, que nace en la apófisis paramastoidea y se inserta en el borde y cara media de la rama horizontal de la mandíbula a la altura de ultimo molar. Pero este músculo por su ubicación, si bien ayuda a morder, poco influye en la forma de la cabeza del Dogo, que esta dada principalmente por la forma de los huesos y por el relieve de los músculos ya citados: temporal y masetero).
MAXILARES:
Bien adaptados, sin prognatismo, fuerte, con dientes bien implantados y grandes. Mordida en pinza o tijera. (No tiene importancia el numero de molares o premolares, siendo lo mas importante la Homogeneidad de las arcadas dentarias, la carencia de caries, que no haya prognatismo, ni superior ni inferior y en especial que los cuatro colmillos, grandes, limpios se crucen perfectamente en la mordida al hacer presa. Insistimos que no tiene importancia el numero de molares o premolares, siempre por cierto que no faltaren gran números de ellos, lo que mostraría una anomalía de origen congénito o patológico, que se haría notar en otras características o síntomas, como pequeña altura, falta de calcificación en los huesos, estructura osteoanatomica insuficiente, etc. Me refiero solamente a la falta de algunos premolares o molares. Las muelas sirven para destrozar, moler los alimentos, pero ninguna función tiene en la mordida del perro, en la que únicamente sus doce incisivos y los cuatro caninos. Relacionado con el maxilar, esta el arduo problema de la forma de la mordida y el prognatismo, sea el inferior que es el mas común o el superior. Los perros en general tienen dos formas de mordida: en pinza o en tijera. En el Dogo Argentino aceptamos las dos formas porque ambas son buenas. Yo particularmente eh preferido siempre la mordida en tijera porque es mas firme. Estudiando los tipos de mordidas de otras razas de cazadores de caza mayor o de presa y en consulta y cambio de opiniones con muchos jueces de distintos países, he encontrado que la mayoría se inclina por considerarla mejor a la mordida en tijera. La razón la sintetiza el Club de Criadores del Gran Danés de Estados Unidos, adoptada por el Kennel Club Americano, que en su "The Complete Dog Book" y en Pág. 381, expresa textualmente y en idioma original: "b-Teeth, Stron, Well developed and clean. The incisor of the lower jaw must touch very ligthtly the bottoms of the inner surface of the upper incisor (scissors bite). In the front teeth of both jaws bite on top of each. other, they wear down too rapidly. Faults: Even gite; undershot and overshot, etc., que en buen romence significa: Dientes, fuertes, bien desarrollados y limpios. Los incisivos de la mandíbula inferior, deben tocar muy levemente la base de la cara inferior de los incisivos de la mandíbula superior (mordida en tijera). Si los dientes frontales-incisivos-de las dos mandíbulas chocan de frente unos con otros, se gastan muy rápidamente. Defectos: Mordida en pinza, prognatismo superior o inferior, etc. En iguales términos se expide el Club de Criadores de Mastín Ingles, que en Pág. 404 del libro citado aclara: "scissors bite preferred" o sea que es preferible la mordida en tijera. A esa razón del desgaste a la que me adhiero y que tanto se nota cuando utilizamos los Dogos para cazar mulitas y peludos o quirquinchos, por el rápido desgaste que he comprobado al morder los caparazones, en colmillos e incisivos, se agrega el hecho de ser mas firme la mordida en tijera que en pinza. No obstante dejar así fundado mi punto de vista, creo que debemos aceptar como igualmente buenas para el juzgamiento de exposiciones, ambas mordidas, en tijera o en pinza. Esto nos trae al conflictivo problema del prognatismo, es decir de cuando hay o no hay prognatismo. Debo aclarar en primer lugar que entre ambos prognatismos, inferior y superior- es menos malo el inferior, porque este es en el Dogo un atavismo a razas prognáticas, que están en su genotipo: Bulldog, Dogo de Burdeos, Boxer, mientras que en el superior es o puede ser índice de degeneración. Lo arduo del problema estriba en saber, cuando un juez debe considerar que hay prognatismo, es decir cuantos milímetros debe avanzar una línea de incisivos sobre la otra, para estimar que existe ese defecto de conformación ósea. Guiándome por la lógica, estimo que para que exista prognatismo debe haber luz, es decir que ambas hileras de incisivos no se toquen. Los criadores del Brack Alemán-German Shorthaired Pointer, lo llaman los americanos-raza de doble propósito, estatuyen que cuando el perro no deja pasar por entre su mordida en tijera, una cerilla de fósforo, es decir que la aprieta entre sus incisivos, no es prognatismo. Ello es mas o menos lo que yo afirmo, pues para que haya luz debe existir al menos medio milímetro de separación entre ambas hileras de incisivos).
OJOS:
Oscuros o de color avellana. Encapotados por los párpados de bordes negros o claros. La separación entre ellos debe ser grande, mirada viva e inteligente, pero con marcada dureza al mismo tiempo. (En la glosa que hice al standard del Dogo mi libro citado, considero que ojos claros restaban puntaje. Estimo que con lo que hemos avanzado en la homogeneidad de la raza en los últimos años, es conveniente ya una mayor unificación de tipos y los ojos claros, como los zarcos-distinto color uno de otro-deben ser motivo de descalificación. Así lo convinimos en un largo simposio que tuvimos en Santa Rosa, La Pampa , tras una exposición en diciembre de 1977 en que acepte la opinión de un grupo de criadores y jueces, en que llevo la voz de la mayoría y sus convincentes argumentos el conocido juez all rounder y experto en cinofilia don Rubén Passet Lastra).
NARIZ:
Fuertemente pigmentada de negro, con un ligero stop en la punta. Ventanas nasales bien amplias. (La nariz blanca, muy manchada de blanco resta puntaje. Nariz partida o labio leporino es motivo de descalificación).
OREJAS:
Sobre la cima de la cabeza. Erectas o semi erectas, de forma triangular deben presentarse cortadas siempre. (El jurado no debe juzgar a un Dogo con orejas largas, por lo que debe retirarlo del ring. En la hembra puede aceptarse las orejas recortadas un poco mas largas - como en el Gran Danés. El macho es preferible con las orejas un poco más cortas, como en el Boxer. El dogo argentino es un perro de presa, es decir de lucha y en ella las orejas largas ofrecen una presa fácil y muy dolorosa. Además razones de estética hacen necesario el corte de oreja. Cabe destacar al respecto que recorte de orejas no significa "mutilación" de orejas. Hago la salvedad, porque hemos visto en algunas exposiciones a Dogos con las orejas totalmente mutiladas, casi diría arrancadas de raíz. Eso obedece a otras razones - luchas de perros entre sí - con lo que estamos absolutamente en contra, como ya lo hemos manifestado repetidas veces en este libro y en otras publicaciones. Esa mutilación obedece a las mismas razones que tenían para mutilar las orejas de los Viejos Perros de Pelea Cordobeses y que tenían en Inglaterra antes de 1936 en que se prohibieron los "Dog Fighting". Cortaban las orejas de raíz, para que el contrincante no se las mordiera. En los viejos libros del Bulldog, que tratan el cruel tema de las luchas de perros entre sí, las llaman "orejas mascadas" porque se dice que cuando nacían, sus amos les cortaban las orejas con los dientes, de manera que prácticamente les arrancaban de cuajo el pabellón auricular. Esa salvaje crueldad de mutilar así las orejas, llevan al inconveniente de que al no tener el perro un poco de pabellón que les ayude a oír dirigiendo la pantalla al lugar de donde provienen los sonidos, escuchen menos, sea en la caza o en su función de guardián. Descartamos pues totalmente, esa mutilación, como una expresión de peleas de perros entre si, como descartamos las peleas entre perros como una expresión de crueldad salvaje, ya superada por la civilización. Si en Inglaterra se prohibieron en 1836, las peleas de perros, no demos nosotros nuevos motivos para que se nos llame "subdesarrollados". Por otra parte, al cortarles el pabellón de raíz, como lamentablemente he constatado en algunos casos, corren los perros el riesgo de quedar sordos, por posibles lesiones del nervio auditivo y además no teniendo defensa el canal auditivo, se llena de hojas o basura que se desprenden de las plantas al trabajar en los montes, produciéndoles una otitis que a la larga lleva a la sordera total. Las orejas, deben ser pues recortadas, pero en su medida y en armonía con el tamaño de la cabeza, en forma que hagan resaltar su belleza y no que la afeen).
LABIOS:
Bien arremangados, tirantes, de bordes libres, pigmentados de negro. Mirados de perfil, deben cortar en ángulo recto sobre la parte inferior del hocico, pero sin ser colgantes. (Se exige el labio corto, para que cuando el perro esta haciendo presa, pueda respirar también por la comisura labial posterior, porque si el labio es péndulo, aunque el maxilar sea bastante largo, viene a hacer de válvula en la inspiración y cierra la comisura de los labios lo que impide al animal hacer una respiración supletoria por las comisuras labiales, durante la presa, teniendo que largar por asfixia, como pasa en las razas de labios colgantes).
OCCIPUCIO:
No debe hacer relieve, porque los potentes músculos de la nuca, lo borran casi por completo, siendo la inserción de la cabeza y cuello en forma de arco. (Se confunde con la línea curva de la convexidad del cráneo)
CUELLO:
Grueso, arqueado, esbelto, con la piel de la garganta muy gruesa, haciendo arrugas como las del Mastín, Dogo de Burdeos o Bulldog y no tirantes como en el Bullterrier. (Esta elasticidad de la piel del cuello se debe a que el tejido celular de esta parte es muy laxo, permitiendo a la piel del cuello resbalar sobre la aponeurosis superficial, de manera que el colmillo o la garra del adversario solo hiera el cuero y cuando es un puma, por ejemplo el que intenta sujetarlo del cuello, como la piel es elástica y se estira mucho, le permite hacer presa a su vez).
PECHO:
Amplio, profundo, con la sensación de poseer un gran pulmón. Visto de frente, el esternón debe rebalsar hacia abajo los codos. (Siendo el Dogo un perro de trabajo y lucha, es obvio destacar la importancia de un pecho profundo y amplio, por la importancia que tiene la respiración en el perro. Solo así habrá buen desarrollo de pulmones y corazón).
ESPALDAS:
Alta. Muy fuerte. De grandes relieves musculares.
TORAX:
Muy ámplio en ancho y profundidad. Visto de lado, rebasa su borde inferior a los codos.
COLUMNA:
Mas alta en la espalda, inclinada hacia el anca en suave pendiente. (En los animales adultos, cuando el desarrollo de la espalda y del riñón, es bueno, visto de perfil, parecen sillones y presentan un canal medio a lo largo de la columna, dado por el relieve de los músculos espinales).
MANOS:
Rectas, bien aplomadas, con dedos cortos y bien unidos. (El largo de los dedos debe guardar proporción con la mano y tener almohadillas bien carnosas y de piel gruesa y muy áspera al tacto, con callosidades, que le permitan correr mucho por terreno áspero y pedregoso, sin lastimarse).
RIÑON:
Borrado por los músculos del dorso.
PIERNAS:
De músculos muy musculosos, con garrón corto y dedos bien cerrados, sin dedo aberrante. (Con buenas angulaciones, recordando siempre que son los pilares propulsores de fuerza y velocidad y el sostén en la lucha cuerpo a cuerpo, por que nunca será demasiado insistir en la fortaleza de los músculos del muslo. El dedo aberrante, tan fácil de hacer desaparecer en los primeros meses, resta puntaje, como carácter recesivo hacia el Dogo de los Pirineos, pero no es motivo de descalificación. Deben tener las rodillas sin desviaciones hacia adentro o afuera, lo mismo que los corvejones).
COLA:
Larga y gruesa, pero sin sobrepasar los corvejones, llevada naturalmente caída. Durante la lucha la mantiene levantada, pero nunca enroscada, en un continuo movimiento lateral, como cuando hace fiesta al amo. (Debe tenerse muy presente, que la cola constituye una gran ayuda, tanto en el cambio de dirección a la carrera, en que actúa a la manera de timón, en acción compensadora, como en la lucha donde hace de sostén o punto de apoyo, colaborando en el trabajo de los cuartos traseros. Cuando camina o trota debe llevarla naturalmente caída, nunca levantada y menos enroscada o en curva).
ALTURA:
Macho de sesenta y tres a setenta centímetros. Hembra de sesenta a sesenta y seis centímetros. (Como lo tengo expresado en las palabras preliminares de esta glosa del standard y aun exponiéndome a ser reiterativo en exceso, debo aclarar una vez mas, que al pedir el reconocimiento de la raza, puse 65 centímetros como altura máxima a los efectos de dar una idea de como era en su soma un perro desconocido hasta entonces y lo hacia a titulo enunciativo, como un parámetro o guía de los jueces, pero no en carácter de una medida rígida. Fue por eso que mi hermano Antonio en la primer publicación que hicimos del standard de la raza en la revista Diana, de Mayo de 1947, no le asigna altura máxima, consecuente con el criterio que inspiro a los clubes, de criadores de otras razas de caza mayor o de defensas de rebaños, como anteriormente lo explique, porque se daba por entendido, que un perro debe luchar con fieras tan grandes como el jabalí europeo, el puma, el aguara guazú-mas alto que el lobo-y eventualmente el jaguar, mientras mayor tamaño tenga, mas será su ventaja, para equilibrar las garras o colmillos de que el Dogo carece. Ese limite natural, en cuanto no debe llegar al gigantismo que le significarían inconvenientes para desplazarse en los montes de algunas provincias norteñas. Por otra parte, el juez debe juzgar un conjunto que debe ser armonioso y ya sabemos los inconvenientes de mantener la armonía, tanto en un perro gigante como en uno enano. De manera que la propia naturaleza se encarga, como lo hace en esas otras razas de caza mayor, ya citadas, de ponerle un limite a la altura, que no se lo da ni tiene porque dárselo el standard. En eso de la altura, el juez debe ser inflexible, pues siendo el Dogo un perro de lucha entre las razas de caza mayor, la disminución en el tamaño, como lo tengo expresado repetidas veces, le resta eficacia. Le he fijado en el standard y por las razones expuestas una altura de hasta setenta centímetros a la cruz y un mínimo de sesenta y tres para los machos y de sesenta a sesenta y seis para las hembras, a los efectos de que el juez tenga mayor movilidad en su juzgamiento. Y si insisto en ponerles un limite de altura máxima, es como ya lo exprese por tratarse de una raza nueva, que debemos uniformar en lo posible, pero para arriba, jamás para abajo lo que ira en detrimento de la raza. Debe ser descalificado todo macho adulto que tenga menos de 63 centímetros y toda hembra con menos de 60. Reiteramos, que el creador de la raza ha enseñado que el Dogo Argentino es un normo-tipo y dentro de ello un macrotálico. Es decir que debe existir una armonía en la proporción, que bajo el punto de vista funcional es euritmia o sea normal correlación orgánica que se traduce por una mayor capacidad de fuerza, por lo que siempre debe buscarse el de mayor talla, pero sin llegar al gigantismo. Entre varios ejemplares buenos, el juez debe inclinarse por el de mayor talla, siempre que guarde simetría y armonía en su conformación.
PESO:
El Dogo debe tener un peso en armonía y relación con la altura. (Me ha parecido oportuno, después de la experiencia de los años de exposiciones que llevamos desde que se reconoció la raza, que el peso ideal no puede determinarse en kilos y que debe ser considerado por el juez acorde con la altura y proporcionado a ella. Bien sabemos que en las exposiciones nunca se pesan los perros por razones practicas. Además el peso varia de acuerdo al estado de gordura del animal y es muy difícil determinarlo a ojo y en el escaso tiempo que el juez tiene para juzgar. El juez no queda así atado a un cliché muy difícil de determinar por razones practicas. Con la altura y el estado general del perro, el juez podrá juzgarlo con acierto).
MANTO:
Completamente blanco. Toda mancha de cualquier color, debe descalificarse como carácter atávico. (Los blancos con la piel muy pigmentada de negro, deben considerarse como ejemplares no aptos para la reproducción, por el carácter recesivo que muestran y que puede entrar a ser predominante en los hijos si se aparean con otros ejemplares que tengan en potencia dicho defecto. Las manchas pequeñas en la cabeza, no son motivo de descalificación, pero entre dos ejemplares similares, debe preferirse al que sea completamente blanco. En cambio toda mancha de pelo en el cuerpo, debe ser motivo de descalificación).
MOTIVOS DE DESCALIFICACION:
Ojos zarcos, sordera, manchas de pelos en el cuerpo, pelo largo, nariz blanca o que tenga mas de dos terceras partes de blanco, prognatismo en cualquiera de sus formas, labio muy péndulo, cabeza agalgada, orejas largas, sin recortar o con el pabellón totalmente mutilado, talla inferior en el macho a sesenta y tres centímetros y hembra sesenta, mas de una mancha grande en la cara y toda desproporción física. El dedo aberrante le resta puntaje, sin llegar a la descalificación.
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El Dr. Víctor Valiño realizando un corte de orejas a una cachorra de su criadero, ÑAHUE DE VALIÑO. Prop. PAMPA MADRE. |
Hermosa lechigada de diez cachorros. |
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Viejos caniles de la quinta Santa Isabel donde se han criado innumerables dogos. (izquierda el Ing. Francisco Nores "PACO", derecha Sr. Diego A. Graiño). |
Foto tomada después de una exposición realizada en el polideportivo "Don Bosco", los mismos que la integran de derecha a izquierda son: Sr. Luís Milla de la Cruz , criador y expositor de innumerables campeones - Sr. Luís Cacurry, juez y criador de nuestra querida raza - Dr. Víctor A. Valiño, juez, criador y promotor incansable de la raza dogo argentino - Sr. Diego A. Graiño. |
Exposición especializada, San Pedro año 2000. El primer ejemplar que se ve en la foto es ÑAHUE DE VALIÑO siendo juzgada por el juez Ricardo Bordoli. |
El ejemplar que se ve en la foto es AMBAÍ DE PAMPA MADRE, la cicatriz que se aprecia en la base de su cuello fue producida por un padrillo de jabalí, dado que no se contaban en ese momento con materiales adecuados, se suturó la herida como se pudo, esas son las consecuencias. Se le ha dado una buena dosis de antibióticos y la perra en ningún momento mostró signos de dolor, se recuperó rápidamente y sin problemas. |
Vemos en la foto a un gran cazador como es el Sr. Luís Castana y un excelente trofeo de jabalí cazado con dogos y a cuchillo en el bajo del Chiche Orellano (el vasco), Anchorena (San Luís). A su derecha el ejemplar ALPATACO DE PAMPA MADRE |
ALPATACO DE PAMPA MADRE , Anchorena (San Luís). |
El ejemplar de jabalí que se ve en la camioneta fue herido en una aguada por un cazador y huyó, a la mañana siguiente se encontró con la ayuda de los perros, el ejemplar de la derecha es ALHUE DE PAMPA MADRE. Prop. del Sr. Luís Castana, los otros tres son mestizos de dogo con galgo. Doblas ( La Pampa ). |
ANTÜ DE PAMPA MADRE. |
Diego con "Jackie" año 1987. |
Diego Graiño con su primera Doga "Jackie", año 1982 aprox. |
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Ejemplar de jabalí cazado con perros y a cuchillo, nótece sus defensas (8cm afuera), el perro que se encuentra a su lado muerto es un dogo argentino, los otros 3 son mestizos. Estancia "El Sauce" Doblas, La Pampa año 2001. |
Hermoso ejemplar de jabalí cazado con perros en la estancia "Payihue", San Luís (los que integran la foto son de izq. a der. Luís C. - Diego - Pedro) Junio 2001. |
Después de una cacería el típico cuereado, Diego Graiño y Carlos Mugarza, estancia "El Centinela" Doblas, La Pampa. |
Jabalí cazado con perros en la estancia "Los 4 pozos", Arizona, San Luís (los que integran la foto son de izq. a der. Luís - Diego - Pedro) 06/99. |
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Pedro despanzando un jabalí. |
"Tilcara de Nores Martínez" cazando, con "Sombra" y otra perra (Tilcara, el de collar) agosto 1978. |
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Atardecer Pampeano. |
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