Por Belén González
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Uno de los temas de debate más interesantes en la actualidad se centra en la posibilidad de considerar o no el bienestar animal como una disciplina científica. Hay muchos parámetros que son difíciles o incluso imposibles de medir.
Tratar los animales con cuidado y respeto es my importante y, probablemente, ya no se discute su importancia en la producción animal. Sin embargo, sí parece que todavía existe cierta discusión sobre si el bienestar animal se considera una verdadera ciencia o simplemente se trata de una combinación de valores, emociones e interpretaciones. Según Frauke Ohl, Profesor de la Universidad de Utrecht, el bienestar animal no es un concepto científico, sino la reacción de un sistema de valores sociales que la gente ha desarrollado para expresar su concienciación sobre el trato animal. Los debates sobre bienestar animal, según este científico, constan siempre de dos elementos: la biología del animal y los valores de los seres humanos. Pero estos dos elementos no siempre están unidos. Recientemente, en el congreso de la IPVS en Vauncouver, el Dr. David Fraser de la Universidad de British Colombia, explicó su definición de bienestar animal como conjunto de tres elementos: 1), los estados afectivos (placer, dolor, sufrimiento y felicidad); 2) la vida natural, que conlleva que los animales deberían tener una vida que se ajuste a sus adaptaciones naturales; y 3) la salud básica, incluyendo la libertad de enfermar y el adecuado suministro de alimento y agua. Según el Dr. Fraser, los animales deberían ser capaces de expresar su comportamiento natural incluso aunque no estén en su entorno natural. En su opinión, el bienestar animal, al igual que cualquier otra disciplina, sí merece ser considerado como ciencia en la producción animal, por no estar basado sólo en emociones. En conclusión, para la mayoría de los científicos es difícil incluir las emociones y las interpretaciones personales en una ciencia de hecho, ya que es difícil o incluso imposible de medir. Sin embargo, parece claro que siempre que sea posible, lo mejor es dejar que los animales puedan expresar su comportamiento natural.