Artículo de Cándido Martinez en Gallos Dominicanos

 

En esta ocasión no traigo las acostumbradas historias de gallos famosos. Porque me interesa tratar un tema que siempre me ha preocupado como gallero aficionado, desde que estoy activamente ligado al fascinante deporte del pico y las espuelas. En un artículo que publicamos con el titulo de "Algo para ser gallero".

 

 

CAMARTA (CANDIDO MARTINEZ).


TRABA TEJEDA SPORT. 06/18/2007

Decía en ese entonces, que desde que desde temprana edad mi padre, ya fallecido me llevaba a la gallera municipal en mi ciudad natal La Romana. Allí comencé a observar quienes se preocupaban por la salud, vida y belleza del gallo antes y después de la pelea; y quienes no mostraban ningún interés por la suerte de esos gladiadores emplumados. Algo que me llama fuertemente la atención, es ver cuando un gallero sale corriendo en busca de un pedazo de hielo, para ponérselo a su gallo porque termino con éxito su pelea, pero le dieron un bolsón; o cuando su ejemplar le dieron una herida en la cara y este gallero le chupa la sangre para tratar de detenerle la hemorragia.

 

Esas son acciones del gallero que siente el gallo por el gallo mismo no por las heridas que pueda ocasionarle al contrario para echarse un par de pesos en los bolsillos. El gallero de verdad, el gallero a carta cabal, gane o pierda su ejemplar siempre tiene una explicación para justificar la derrota; o el triunfo, porque como bien dice Don Jose M. Pichardo en su obra "GALLOS Y GALLEROS" citamos... e

L gallero como el poeta, nace y no se hace. Por el contrario el jugador no tiene explicación alguna, solamente se limita a decir, ese es un manilo viejo, un flaco, sin nunca en su vida ponerle la manos al gallero, pero el gallero que considera a su ejemplar como parte de la familia, no piensa asi. Por eso estamos de acuerdo co Don Adriano Rodríguez, cuando dice en su libro " "EL GALLO DE PELEA", citamos:... para el amante de peleas de gallos, este no es un animal cualquiera, sino una entidad con quien uno se ha identificado, del mismo modo que el perro se identifica con su amo.

 

El gallero por lo regular nada mas juega dinero a sus gallos, las demás peleas se limita a observarlas, porque en realidad no es muy jugador, aunque pueda aparecer sus excepciones. El jugador de gallos, las juega todas. Para camarta resulta bastante difícil participar activamente en las jugadas de gallos, porque no es muy jugador, aunque disfruta tanto una pelea de gallos como un simple tope de dos pollos.


Otras cosas que caracteriza a un gallero genuino es el peso de su palabra, este honra "La palabra del gallero" porque cuando sierra una jugada, si gano, y si perdió paga con una sonrisa. No es muy dado a establecer discusiones en los redondeles que visita, otra cualidad muy buena que adornan al gallero.


El gallero a nadie le insinúa que juegue su dinero, mientras el jugador presiona y muchas veces le saca en cara al gallero diciéndole "tu eres un alita corta, tu no juegas nada". Esto no debe suceder porque el gallero debe protegerse y respetarse, hay que tener cuidado con este asunto. muchos galleros auténticos se han retirado de los redondeles por esta mala practica, hacemos la observación para ver si logramos que estos galleros tradicionales retornen a sus clubes preferidos.


En Cuba; por ejemplo, se hacen eventos por dos días, y se echan hasta ochenta peleas de gallos y no se juega un centavo, porque son criadores y lo que hacen es una prueba de sangre.


Dice Manuel Mañas Perdomo, persona que escribe acerca de los gallos desde Argentina, lo siguiente, " EL verdadero deporte de los gallos , radica en la crianza". Esa es una gran verdad, porque el verdadero gallero disfruta mirando sus animales: Caminar, comer, beber agua, cantar, pasarle las manos, etc. EL gallero es quien le da continuidad y permanencia a esta viril recreación, por esa razón algunos clubes gallísticos los estimulan haciendo eventos en su honor, por su dedicación y entusiasmo que demuestran en la práctica de esta viril actividad, mientras que el jugador tiene una participación efímera en los redondeles, desaparece con facilidad. Ambos son necesario tanto el gallero como el jugador, porque les imprimen un equilibrio perfecto a esta antigua recreación, pero debe mantenerse una relación de respeto y armonía permanente.

fin.


 

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