ARNALDO HETTWER: “CRIADOR”
Gentileza revista argentina ”Tradición Gallera”


Sin duda alguna el desaparecido Arnaldo Hettwer fue uno de los mejores criadores de Brasil, numerosos gallos que se crían y combaten en Argentina tienen sangre de animales traídos de su gallera; a continuación les ofreceremos la entrevista realizada por Idelfonso Fernandez, en oportunidad de realizarse el torneo de San Javier, Provincia de Misiones.
Personaje emblemático de los gallos de combate, Arnaldo Hettwer, de Puerto Lucena, Brasil, simboliza maestría, sapiencia, la idoneidad más profunda.
Asistente permanente de los centros galleros de Argentina desde hace más e 30 años, se supo ganar ese generalizado reconocimiento a través de una fecunda y brillante trayectoria.
Con la sencillez que lo caracterizó siempre, fue contestando uno a uno nuestros interrogantes; antes quiso enviar un saludo muy especial a “todos mis amigos y compañeros tradicionalistas de la República Argentina , muchos de los cuales me ayudaron a perfeccionarme en este arte de criar y combatir estos valientes gladiadores”.
Afirma que es el único miembro de su familia que gusta de los gallos; y se introdujo a ese mágico mundo por un hecho muy casual, allá en el tiempo, en Villa Prato, a unos 100 kms. de Puerto Lucena, donde reside hace 40 años.
“Tenía unos 8 ó 9 años, no más, cuando vi a un aficionado ocasional sostener entre sus manos a un gallo tuzado con la piel bien roja y curtida, en ese instante quedé paralizado, deslumbrado, realmente extasiado; una cosas extraña penetró en mi mente y desde ese mismo instante me volví un verdadero enamorado de las aves de combate. Sólo la naturaleza sabrá explicar porqué me hice aficionado de esa forma”.
Las sensatas y emotivas expresiones de Arnaldo van acompañadas de gestos de convicción plena, su madurez, su sabiduría, facilitan que el diálogo se vaya internando en los tópicos más codiciados.
Nos animamos a decir sin temor a equivocarnos que Arnaldo fue uno de los criadores más efectivos, más consistente de la gallera brasileña, además nadie desconoce que fue un verdadero “fabricante” de gallos de primer nivel, quienes han visto actuar sus aves en distintos torneos pueden dar fe de ello.
Sigamos leyendo sus verdades.
“Ser gallero es una cosa de sangre, de naturaleza, de tradición, un verdadero gallista no se forja de un día para el otro. Se requiere de dedicación, dejando otras profesiones de lado para lograr el acabado perfeccionamiento.
Con la ayuda de Dios y la férrea voluntad personal, desde que vivo en Puerto Lucena estoy enteramente dedicado a los gallos.
A éstos hay que cuidarlos desde antes que nazcan, hay que prodigarles mucho amor, mucho esfuerzo, toda la observación posible. En la etapa de crecimiento hay que proporcionarles la mejor alimentación y cuando adultos debemos esmerarnos en la clasificación.
Muchos gallistas pierden riñas y no comprenden porqué; ellos ignoran a veces que cuando pollo, su gallo había padecido alguna enfermedad que debilitó su salud y las secuelas de la misma influyeron en ese resultado adverso de la contienda.
El quehacer gallero ofrece siempre novedades, uno nunca termina de saberlo todo, de allí que se necesite tanta observación y aplicación a la tarea de criar y preparar gallos combatientes”.
Cuando lo interrogamos sobre el poder físico estructural de sus gallos, esto nos respondió:
“Me considero una persona seminaturalista, la naturaleza nunca miente, por lo tanto también aplico los principios naturales para criar y tratar mis gallos, desde que nacen hasta el preciso momento del combate”.
Otros dos importantes conceptos técnicos fueron expresados por Arnaldo ante nuestro requerimiento.
“Si el gallo es bien criado y bien alimentado, no necesita tanta edad para debutar en combate, a los quince meses está bien desarrollado para acometer su primer exámen”.
También se refirió a la descendencia de un casal.
“Yo coincido con algunos escritores que opinan que los pollos heredan virtudes y defectos de sus padres, padre y madre, en porcentaje repartido”.
Le preguntamos sobre las propiedades salientes que pretende para sus gallos, esto nos respondió.
“El color de las plumas de los gallos no dice nada, no obtante, gusto del color oscuro, entre negro y colorado; un chocolate. Un gallo campeón puede tener cualquier color de pluma. Soy partidario del gallo mediano, de un peso de 2.330 a 2.800 kilos, el gallo debe ser de mediana estatura, si es muy alto dará ventajas de estructura.
Como peleador, el gallo debe ser pegador de espuela, debe ser fino, es decir, tiene que soportar la espuela del rival; debe ser rematador; debe ser de buena boca; debe ser activo y dinámico, de movilidad que le acuerde buena defensa.
Debe contar con todas estas propiedades en forma equilibrada para alcanzar el nivel ideal de un gallo campeón”.
Del talento de éste honorable gallero brasileño nacieron diversas familias que compitieron exitosamente durante varias décadas, la de mayor proyección fue aquella denominada “Mosquito”. Estos “Mosquitos” datan de hace 35 años y aún conserva descendencia de los mismos.
Otra línea que le acordó prestigio, fue la “Toro Blanco” proveniente de un gallo Shamo blanco “Terrible Peleador” de 3.600 Kg . de peso, que dio una cría magnífica y proficua.
Los “Pirayu”, los “Cero” y más acá en el tiempo los “Mike Tyson” configuran líneas reconocidas, surgidas de su incomparable sabiduría.
Todos los gallos que combatía Arnaldo descendían de las familias antes mencionadas, estas familias fueron forjadas con la obstinación, la voluntad de hierro de la que siempre hizo gala en su vida como criador de gallos finos.

 

 

 

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