¡A los dos y con miedo!
Mario Tapia - Nicaragua
Después de ver la romería de devotos visitando la cárcel Modelo, no nos queda más que reconocer que el mártir del ala quebrada, manda más que Pablo Escobar... desde su casilla. Gallos y gallinas de todos los colores: rojos, verdes, negros, blancos, pintos, búlicos, buchones, chiricanos, copetes y hasta gallos púrpuras, lo han visitado para besarle el ala, solicitar una casilla o pedirle la bendición.
Aseguran que fueron tantas las bendiciones dadas en estos días, que el agua de la modelo no dio abasto.
Fuentes veterinarias aseguraron que después de la operación, la velocidad de su ala afectada quedará mejor que nunca e incluso más veloz. ¡Dios nos proteja! Sin embargo, su pata... no tiene remedio. Y pensar que la fanaticada esperaba que después de meter tan seguido el ala en las arcas del Estado, este gallo quedaría desalado. ¡Y no ha sido así!
Hay quienes aseguran que los cantos y oraciones a su favor de tantos devotos, han llegado hasta el gallo de San Pedro, pero no han tenido buenos resultados; por lo tanto, sus cuidadores, veterinarios y apostadores recomiendan pactar mejor una nueva pelea con el Gallo Ennavajado para que lo saque y lo meta de nuevo en redondel. ¡A los dos y con miedo!
Lo anterior sólo puede ocurrir en Nicaragua, en donde la fábula, la fantasía, los sueños y las cosas inimaginables son babosadas, porque la realidad es aún más fabulosa. En Nicaragua uno puede ver desde un gallo que manda desde el rejón, hasta un gallo que ha perdido tres peleas, está vivo y va por la cuarta. ¡Habrase visto semejante cosa, amigó! Pero, realmente... estamos en Nicaragua.
Y mientras moros y cristianos van en romería a la Modelo y a los Juzgados a poner toda su apuesta favor a del gallo, más de treinta y dos campesinos murieron a causa del deslave provocado por el despale indiscriminado que han sufrido nuestras montañas durante todos estos años. Todo esto es producto de la pobreza por un lado, y a falta de leyes duras que ordenen, limiten y castiguen a los madereros inescrupulosos por el otro, y quienes como pirañas, están devorando y terminando con nuestros bosques, y convirtiendo a Nicaragua en un país tragedia.
Cualquier nicaragüense puede hacer posta en Peñas Blancas, Las Manos o El Guasaule y verá pasar nuestra madera como ríos hacia el mar de Puerto Cortes, Honduras. Las montañas y los bosques de pino reforestados del vecino del norte ven pasar los centenares de camiones como grandes ataúdes en fila hacia el cementerio.
Entre tanto, son trescientos veinte millones de córdobas del presupuesto de la Asamblea Nacional que los políticos manejan y gastan cada año a su gusto. La mayoría de ellos, este año, por estar buscando cómo sacar a su gallo rojo y valetudinario del rejón, o politiqueando, solamente han aprobado seis leyes en seis meses. O sea que cada ley aprobada nos cuesta unos veinte millones de córdobas a los nicaragüenses. Pero nuestras riquezas naturales siguen desprotegidas.
Pensar cuánto le cuesta al país mantener una Asamblea Nacional, en donde muchas veces legislan (presuntamente) hasta sin el quórum debido. Y los campesinos y personas pobres de Nicaragua, están más miserables y la pobreza corre más que gallo “huido” sobre los campos y ciudades del país.
Un amigo, hijo de un gallero, me dijo que su padre decía: “Los perros abren los ojos a los quince días... los pendejos nunca”. Sin embargo, nosotros creemos que los nicaragüenses no somos perros, pero sí gallos finos... y los gallos de casta son más briosos todavía y abren los ojos desde el mismo día. Así es que... metámosle espuelas.
|
|
||||||||
|
||||||||